Cartas a Quito / 31 de marzo del 2024




Marzo mes de la mujer

En su palacio de Alejandría Cleopatra entra en su última noche. La última faraona, la que no fue tan bella como dicen, la que fue mejor reina de lo que dicen, la que hablaba de varias lenguas y entendía de economía y otros misterios masculinos, la que deslumbró a Roma, la que desafió a Roma, la que compartió cama y poder con Julio César y Marco Antonio. Viste ahora sus más deslumbrantes ropajes y lentamente se sienta en su trono, mientras las tropas romanas avanzan contra ella. Julio César ha muerto. Marco Antonio ha muerto. Las defensas egipcias caen. Cleopatra mandó abrir la cesta de paja. Suena el cascabel, se desliza la serpiente y la reina del Nilo abre su túnica y ofrece sus pechos y fallece                

Cleopatra Saltos Cedeño. Le decían CLEO y tuvo una vida afectiva privilegiada, en homenaje a su nombre. El día de los difuntos entraba al cementerio con cinco ramos de flores para las cinco tumbas de sus maridos; describe con minucia a sus nietos los episodios de las nupcias,, todas celebradas bajo el altar, como manda la Iglesia cristiana apostólica y romana. Guardaba con celo las pertenencias de Julio el músico, Florencio el taxista, Pepe el mecánico, Feliciano el cocinero y el último, Messi el futbolista.

La cita de estas dos relucientes damas trata de exaltar el soberbio caminar durante sus vidas en diferentes épocas y ambientes. Mujeres de coraje, pretendidas por caballeros hechizados por su belleza, pero desconcertados por su amor-desamor. Mujeres con corazón fuera del pecho pero cerebro bien situado y sentimientos bien ubicados. ¿Conocieron el amor? O prefirieron el poder, la autoridad, a cambio de cualquier sacrificio del alma o del cuerpo.. y sabe el Señor que más excesos que nunca se enteró humano alguno. Amén

Guillermo Alvarez

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