Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

La vorágine de ser segundo mandatario

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Miércoles 19 de febrero 2020

El vicepresidente de la República, Otto Sonnenholzner, aseguró en una entrevista para La Posta que Lenín Moreno le ha pedido estar en las elecciones del 2021. También dijo que su nombre, entre otros del Ejecutivo, es considerado para esa lid electoral. Por último, Sonnenholzner dijo que su familia no estaba de acuerdo con esa posibilidad.

Hay varias consideraciones ante estas declaraciones. La primera y más importante es que el vicepresidente hace una infidencia que debe ser tomada cuidadosamente: la sola intención de considerar una candidatura podría estar en el terreno de una probable campaña adelantada de un funcionario público que realiza actividades oficiales de difusión de las políticas del Gobierno: encuentros con empresarios en el exterior, entrega de ayudas sociales en el interior del país (que son obligaciones mínimas de los mandatarios y no dádivas, ni mucho menos concesiones de un régimen a los ciudadanos).

Es verdad que la Asamblea Nacional pasó su deber de delimitar con precisión el terreno de la campaña anticipada y que el Consejo Nacional Electoral (CNE) deberá hacerlo mediante una reglamentación, pero eso no quita que cualquier movimiento del segundo mandatario, para mostrar las bondades del actual Gobierno, esté situado al borde de la delgada línea que separa a una actuación propia de un gobierno y a una acción proselitista.

Es más, una vez dada esa declaración, el segundo mandatario, por delicadeza, debería abstenerse de promocionar públicamente los programas de Gobierno. En ocasiones anteriores, por ejemplo, en la época de Lucio Gutiérrez, la sociedad civil le pidió que no hiciera giras para promocionar a los candidatos a diputados de su partido, y lo propio a en la era Correa, quien no tuvo reparos ni tapujos durante sus 10 años de gobierno. Es decir, no será el primer ni el último funcionario público al que se le diga esto. Cosas de la vorágine de ser segundo mandatario.