Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

El punto donde extrañamente no hubo reformas

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Miércoles 11 de diciembre 2019

La votación que se dio la semana pasada en la Asamblea Nacional, para aprobar las reformas a Código de la Democracia, deja varias lecciones. La primera es que hay una especial voluntad política para reafirmar la transición, un periodo que trata de sacar al país fuera del la estructura de poder que diseñó el correísmo para mantenerse en el poder.

Si bien hasta pocas horas antes de la votación nada estaba asegurado, hubo los votos suficientes para pasar los cambios y dejar por fuera las intenciones del correísmo de mantener ese código con todas sus hazañas políticas. La votación del PSC en contra merece una lectura más profunda y una explicación más amplia de sus dirigentes sobre su visión acerca del legado correísta.

Una cuestión loable es que se haya eliminado del borrador un par de artículos que permitían la reelección en cargos diferentes. La sola intención ya era un despropósito y el Pleno se desmarcó de ella en beneficio de la democracia, pues la reelección tras dos periodos está prohibida por mandato constitucional y popular. Además, la paridad de género electoral así como el control y la transparencia de las aportaciones de campaña son pasos fundamentales en el Ecuador pos correísta. Un aspecto que queda en el aire.¿Por qué en Ecuador es necesario establecer por ley términos de paridad? En una entrevista en este Diario el domingo, el analista electoral Andrés León decía acertadamente que la medida es necesaria porque las condiciones políticas del país no lo permiten. Ahí se demuestra que la clase política nunca retrocede en beneficio de otros.

De aquí queda la posibilidad del Ejecutivo para vetar y mejorar la ley. Hay varios aspectos en los que podría intervenir. El primero, reducir el tiempo para implementar el control de campaña no a tres años sino de aquí a las elecciones del 2021. Otra es encontrar un resquicio en lo aprobado por la Asamblea que permita transparentar la obtención de firmas para legalizar los partidos políticos, porque en ese punto extrañamente no hubo reformas.