Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Aprender de los errores estratégicos

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Miércoles 20 de noviembre 2019

El Gobierno tiene frente a sí un escenario bastante complicado. Por un lado está el grave momento económico que tiene que solucionar o, al menos, encontrar un método paliativo. Segundo, sus errores estratégicos en materia política tienen que ser revisados para que los 18 meses que le quedan en el poder sean de provecho para la democracia.

En una entrevista publicada el pasado domingo en este Diario, el exministro de economía y experto en negociaciones, Mauricio Pinto decía a grandes rasgos que en los momentos tumultuosos de octubre y hasta estos días, el Gobierno no había tenido cuadros fuertes para la negociación.

A lo que se refería con eso no era personas con perfiles de carácter fuerte, que en el Gobierno sobran. Se refería a gente cuya fortaleza sea tener la capacidad de oír. Señalaba Pinto que fue un error haber dicho de aquí no salimos sin un nuevo decreto sustitutivo. Y esa actitud, con un dejo de arrogancia, lo que logró fue que casi se rompiera la negociación y, a la final, el alejamiento de la otra parte y la radicalización de sus exigencias.

Es más. Si alejamos más la lente, vamos a ver que el Gobierno tuvo un proceso largo de casi dos años con los actores sociales en una mesa de diálogo que lo único que logró fue cansarlos. Es decir, error tras error, y lo peor, realizando diagnósticos a conveniencia, casi, casi engañándose a sí mismos. ¿Qué costaba hablar con ex funcionarios que ya vivieron la crispación política nacional y preguntar cómo se hace, cómo se negocia?

Es verdad que el riesgo país se disparó y con eso los créditos se pondrán más caros para el país, debido a los votos en la Asamblea con los que se archivó la ley económica urgente. ¿Pero acaso no era deber del Gobierno haber asegurado los votos necesarios? En la misma bancada de AP se dijo que no hubo una explicación de la ley. De ahí que la reunión de ayer entre Richard Martínez, María Paula Romo y los asambleístas del oficialismo sobre la nueva ley sea importante. Ante el estrecho margen de movimiento, la arrogancia no tiene cabida.