Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Ojo con el método D’Hondt

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Miércoles 11 de septiembre 2019

La Asamblea planea discutir mañana los cambios al Código de la Democracia, que tienen que aprobarse hasta noviembre para que se puedan aplicar en los comicios presidenciales y legislativos del 2021. Esta es la prueba más difícil que tiene la clase política para apartarse del guión correísta que con artilugios logró consolidar su poder. El Código de la Democracia es un ejemplo claro de esto, en el que se mezclan procacidad e impunidad.

1. Método D’Hondt.

Procacidad. El Método D’Hondt fue declarado inconstitucional en el 2004, porque permite que el partido con más votos ocupe más escaños en la Asamblea o en un Municipio, en detrimento de las minorías. El vicepresidente de la Asamblea, Patricio Donoso, pone como ejemplo lo ocurrido en Azuay, en donde con el 53% de votos, el partido dominante obtuvo el 100% de curules.

Cinismo. El método logró colarse en la Ley Electoral porque en el 2009 los asambleístas del correísmo dijeron que la inconstitucionalidad corría solo para la anterior Constitución, no para la del 2008.

2. La forma de hacer campaña

En la reforma electoral hay cambios para controlar la campaña anticipada, o la campaña de funcionarios que desean su reelección. El otro puntal es la transparencia de los fondos de campaña para cambiar el sistema que permitió la trama de Arroz verde.

3. Acuerdos

En la Asamblea, hay la voluntad de aprobar los cambios para hacer campaña. Quienes están al tanto de las incidencias del Parlamento, dan por descontado que el Pleno apruebe estos cambios. Lo que no está muy claro es qué pasará con el punto más importante, el de la baja del método D’Hondt.

Si los políticos mantienen este método habrán fallado a la ciudadanía. Por suerte hay registros electrónicos para saber quien votó a favor del método D’Hondt. O si se dan la licencia de votar con manitas alzadas, de seguro habrá una fotografía que muestre la votación y así se sabrá si no se benefician del correísmo.