Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Univeridad Central. Es periodista desde hace 21 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

La sombra

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Se deja ver fácil el momento difícil dentro del Gabinete ministerial. La salida del ministro de Agricultura y del secretario de Educación Superior muestran una situación clave dentro de la política del Ejecutivo.

Visto desde afuera, por una parte, el Gobierno debe velar por su capital político para la precautelar su continuidad, su propia existencia. Por otra parte, hay que administrar los recursos de la cosa pública y saber cómo lidiar las deudas heredadas, pero también las propias.

En la práctica, las coincidencias son lo menos probable. La causalidad es la norma, sobre todo en la Política, de ahí que luego de 10 años de una única visión política de intolerancia con el otro, es previsible que en plena transición todavía se juzguen todas las cosas en blanco y negro, y no en un degradé. En frío y caliente. En izquierda y derecha y no soluciones prácticas.

En general, ese discurso de soy el bueno y tú eres el malo ha dejado una secuela estremecedora en la vida común: nos juzgamos desde nuestras verdades y no desde lo que los cientistas llaman la ‘otredad’. Es una sombra que nos acosa sin restricciones.

Es verdad, si se cortan los servicios sociales quien pierde es el que menos tiene. También no es menos cierto que si la economía no se ajusta, los que menos tienen serán quienes sufran las consecuencias a corto o mediano plazo.

La salida de quien supervisaba el área social crea una alerta de un momento de quiebre dentro del gabinete ministerial, justo después de la aprobación de una Ley de Fomento Productivo, a horas incluso de los anuncios de la suerte que correrán los subsidios.

Está en manos del mismo Gobierno no caer en este reduccionismo del blanco y negro. ¿Los más pobres podrían verse afectados al liberar la carga tributaria del sector empresarial? ¿La clase media terminará pagando por una posible eliminación de los subsidios de la gasolina para autos de alta gama? Lo único cierto es que no hay casualidades.