Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Ecuador, un país sin gama de grises

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Miércoles 14 de agosto 2019

El pasado domingo se publicaron en este Diario 11 entrevistas a líderes sociales, políticos y económicos para reflexionar sobre los 40 años del retorno a la democracia en el Ecuador. La tónica fue cuestionar el concepto de democracia si se toman en cuenta las variables de libertad y gobernabilidad del periodo. Sin embargo, el punto de inflexión llegó cuando este medio de comunicación pide enunciar las acciones que se deben tomar para mejorar la democracia en el futuro.

Uno de los puntos transversales en las respuestas de estos líderes consultados es el tema económico. Queda claro que urge sacar de la pobreza a los ecuatorianos. Si se toma conciencia de esto, el gran proyecto del Ecuador debe ser tener un marco de metas económicas para satisfacer las necesidades sociales en un país en el que es poco probable que haya dictaduras militares en el futuro, aunque sí muchos gobiernos civiles (y cada uno más disímil que el anterior).

Puede sonar incluso hasta absurdo que se haya acertado en ese eje, porque es deber de todo ciudadano hacer lo posible para que eso suceda, pero es que en 40 años poco se ha visto de esto. Y como todo es blanco y negro en este país, tal como se han visto entreguismos a los organismos financieros internacionales, también se ha visto el abuso de la creación de burocracia y del estatismo. Y los resultados han sido amargos.

Ha sido claro además que el segundo eje que atraviesa las respuestas es el respeto a la democracia, a no permitir que las visiones totalitarias den dirección a las políticas del gobierno de turno. ¿Difícil? Por supuesto, sobre todo luego de una década en la que las ideas ajenas fueron material para la exclusión. La polarización nos tiraniza y de eso solo sacan beneficio los políticos que viven de la política.

Luego de este ejercicio de pensamiento divergente propuesto por este Diario, en el que se plantea un problema y se lanzan ideas-solución, queda la duda de si habrá una oportunidad para salirnos de la zona de blancos y negros y jugarnos por las gamas de grises.