Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Univeridad Central. Es periodista desde hace 21 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Ecuador, país de filósofos

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Martes 09 de octubre 2018

Suelen decir que Hegel malinterpretó a Kant. Suelen decir también que Marx malinterpretó a Hegel. De todas formas sigue vigente ese aforismo hegeliano de que la semilla contiene su propia negación, porque cada vez que esta se pudre nace una nueva planta.

Algo, a ese puro estilo de negación de la negación, pasará con el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs).

Resulta que estamos inmersos en un proceso electoral para elegir autoridades seccionales el 24 de marzo del 2019. A eso le debemos agregar que elegiremos a los vocales del Cpccs. Pero también es posible que se sume una consulta popular para… eliminar a ese Consejo o quitarle todos sus superpoderes de elección de autoridades.

La semana pasada se confirmaron los rumores de la consulta cuando el presidente del Cpccs transitorio, Julio César Trujillocontó que ya le había sondeado al Presidente de la República sobre esta posibilidad.

El organismo ya trabajaba en los 13 artículos de la Constitución que se refieren a las funciones del Cpccs, y que ya hay un equipo de juristas que estudian qué hacer con esos artículos. De esa discusión llegará una propuesta para eliminar o mermarle competencias al Cpccs y su contenido será votado en Consulta Popular.

Es verdad que el Cpccs correizó el Estado al poner adeptos del expresidente en puestos clave. Es verdad que es un disparate. Pero también lo es el hecho de que hay una campaña en marcha para elegir a los nuevos vocales del Cpccs que le costará USD 6 millones al Estado solo en promoción, y que el mismo día en que voten por esos candidatos el elector encuentre con una papeleta para eliminar a ese organismo. Plata botada.

Así, lo que era una teoría hegeliana que pocos estudiantes de filosofía podían abordar, ahora 13 272 130 votantes (según datos del 24 de septiembre) corroborarán al ser parte de un laboratorio filosófico. Con esa consulta nos convertiremos en un país de filósofos que reinterpretan la negación de la negación.