Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Más que cifras, personas necesitadas

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Miércoles 30 de septiembre 2020

La amplia migración venezolana a Ecuador implica retos: la visibilización de una población llena de necesidades y, por ende, sujeta a explotación; pero también ha desnudado la tarea que tiene el Estado de acogida de mejorar sus instrumentos de ayuda y seguimiento.

Un reportaje publicado por este Diario, el pasado domingo, puso en perspectiva esos problemas. Por un lado, las vicisitudes de una población que se han movido a pie por Sudamérica y que se afinca en el lugar más próspero o más seguro. Por otro lado, la ambigüedad en los números de esa migración.

Guayaquil es el nuevo centro de la migración venezolana. Algo que se observa en las calles, una vez que el Puerto Principal ya pasó lo peor de la pandemia. Aun así, las cifras oficiales muestran que la mayor cantidad de venezolanos estaba en Pichincha. La Cancillería informó que el registro de los ciudadanos de ese país era de 165 671, tras la regularización. Una vez cerrado el proceso, se concedieron 39 076 visas humanitarias: el 50,87% en Pichincha y el 21,69% en Guayas.

De ese total, 8 000 visas a escala nacional son de niños venezolanos en edad escolar. Sin embargo, tras la revisión de este Diario de las cifras de escolaridad en el país, 49 967 chicos de ese país están inscritos en el sistema educativo del Ecuador. Lo cual demuestra dos cosas: un considerable subregistro, pero también que el país cumple con dar educación sin discriminar por nacionalidad.

Según el Ministerio de Educación, Guayas pasó de 6 383 estudiantes venezolanos en el 2019 a 14 152 en el 2020. Lo que indica el mayor crecimiento del país y confirma lo que dicen las organizaciones de venezolanos en el país, que el grueso de la migración de ese país se ha desplazado a Guayaquil, sobre todo.

¿Qué iniciativas toma el Estado para equiparar las cifras de la regularización con la realidad? También debería haber previsiones ante las consecuencias de un flujo migratorio que sigue sus propias reglas con personas vulnerables al aislamiento social y económico. Más que cifras, son personas necesitadas.