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Es una columna que analiza la situación y los desafíos de las empresas, las pymes y los emprendimientos en el contexto económico ecuatoriano e internacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/xBasantes Twitter: @XAVIERBAS

Xavier Basantes

Xavier Basantes

Lic. en Comunicación, U. Central. Posgrado en periodismo en U. Andina y diplomado en gestión empresarial del Tec de Monterrey. Periodista económico. Del 2009 - 2016, Editor de LÍDERES. Exeditor de El Comercio TV; ahora Macroeditor de Proyectos Multimedia.

Urgencia por las reformas laborales

El país no puede darse el lujo de seguir perdiendo empleos y tampoco de no impulsar reformas para generar oportunidades y crear nuevas plazas. El último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), que da cuenta de la pérdida de unos 115 000 empleos formales entre diciembre del 2018 y diciembre del 2019, es muy preocupante.

El Gobierno debiera primero pensar en el país y dejar de lado el ‘timing político’, para de una vez por todas impulsar las reformas laborales que permitan generar nuevas formas de empleo y de esta manera empujar la reactivación del consumo y de la economía.

Si bien las leyes ‘per se’ no crean empleo de la noche a la mañana, al menos establecen un marco normativo que pueda dar paso a nuevas formas de contratación. Lo lamentable de los gobiernos de turno que han hablado del tema, pero que no han tomado acciones, es que este es un asunto que se plantea -al menos-, desde hace 20 años cuando se dolarizó la economía nacional.

El discurso repetitivo del Ejecutivo durante los últimos meses ha sido señalar que hay acercamientos importantes entre los actores y que esas reformas laborales garantizan los derechos de los trabajadores y al mismo tiempo se busca que más personas se incorporen al mercado formal. Pero de los discursos no se pasan a las acciones.

Si bien al Gobierno hace rato se le esfumó la propuesta de crear 500 000 empleos, por lo menos se esperaría que tome acciones para evitar que se sigan perdiendo los actuales. El deterioro es evidente y, lamentablemente, en el contexto de un año preelectoral las empresas privadas también toman con cautela sus futuras decisiones de inversión y de negocios.

Pero nunca es tarde para tomar decisiones. Los tiempos para el diálogo y buscar consensos con centrales sindicales que aún manejan discursos ideológicos obsoletos están prácticamente agotados y se debe abordar la reforma laboral. Las centenares de manifestaciones que se produjeron en el mundo en el 2019 fueron por falta de empleo. ¿Se espera eso?