20 de September de 2012 17:43

Las farras de Napoleón Villa y Pedro Delgado

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La noche del miércoles 2 de abril del 2003 hubo un homenaje de solidaridad con cierto tufillo político. No fue en el Hotel Quito, un lugar reservado para invitaciones un poco más peluconas. El acto de esa ocasión se organizó en el Teatro Quitumbe, hasta donde llegaron 350 amigos para respaldar al coronel de Policía, Napoleón Villa, que había sido separado del Fondo de Solidaridad, cuando su cuñado Lucio Gutiérrez era presidente de la República.

Debido a la presión de la opinión pública y a un fallo del Tribunal Constitucional (sí, el que era manejado por la ‘partidocracia’), el supercuñado tuvo que alejarse del poder, al menos en el aspecto formal. Ese organismo de control consideró que la presencia de Villa en el Gobierno era un acto de nepotismo. Además se constató que para su nombramiento se obviaron ciertos requisitos legales y obligatorios que Villa no reunía.

72 días estuvo el coronel al frente de una nave estatal muy poderosa, porque el Fondo de Solidaridad administraba los recursos de las privatizaciones. Era una instancia tan importante como ahora lo es, por ejemplo, el Fideicomiso AGD-No Más Impunidad, que está en manos de Pedro Delgado, primo del Presidente de la República. La gestión de Delgado en el Fideicomiso, que entre otras entidades administra a Cofiec, está en la mira del escrutinio público, pues se han denunciado presuntas irregularidades en la concesión de un crédito de USD 800 000 al argentino Gastón Duzac, un nombre no muy extraño para el Gobierno central.Tanto se ha hablado del primo Delgado en los últimos días, que resulta imposible no acordarse del cuñado Villa, en los tiempos de Lucio Gutiérrez.

Fue la noche del 2 de abril del 2003 cuando el partido de Gutiérrez organizó el acto de solidaridad en el Teatro Quitumbe, donde hubo sentidos discursos, así como banderas y carteles para ensalzar los atributos de honestidad, patriotismo y eficiencia de Villa.

El ambiente festivo lo prendió la estrella nacional de la tecnocumbia de entonces, Verónica Bolaños.

Villa fue el centro de aquel homenaje donde el PSP lo puso al frente de sus filas con una encomienda especial: preparar el festejo por los 100 días de Gutiérrez en el poder. La idea era organizar una marcha y posterior concentración con 100 000 personas, algo similar a las que Alianza País realiza con cierta frecuencia, valiéndose del enorme aparato estatal que controla el correísmo.

Villa y Delgado tienen mucho en común: ambos son parientes de políticos influyentes, lo que les ha permitido estar al frente de cargos muy importantes.

Y si bien los dos también fueron personajes centrales de sendos homenajes en honor a su integridad, la diferencia era que, en el caso de Villa, ese acto sonaba a despedida, derrota política y premio consuelo. Mientras que el de Delgado tuvo un mensaje más bien desafiante: nadie puede dudar de la honestidad de un hombre cercano al correísmo.

En esta analogía se puede prescindir de uno que otro detalle cosmético. Por ejemplo, en el Hotel Quito se escuchaba música de ambiente y en el Teatro Quitumbe tecnocumbia. En el acto de Delgado había bebidas y bocaditos finos para todos, en el de Villa había gente que vendía caramelos y cigarrillos. En todo caso, estos son aspectos secundarios.

Donde sí hay una diferencia abismal es que en el acto de Villa el presidente Lucio Gutiérrez prefirió no estar presente. Seguramente lo hizo para evitar más críticas por la protección política que le dio a su cuñado, al punto de volverse insostenible.

En cambio, Correa fue el asistente de honor en el Hotel Quito, donde defendió la integridad de su primo y amenazó con enjuiciar a la prensa por haber investigado la gestión de Delgado, a través de reportajes que para el Gobierno no tienen otro interés que el de desprestigiar injustamente.

Viendo en retrospectiva, a Gutiérrez le falto un poco más de ese moralismo autoritario que ahora ejerce el Gobierno para que todo el país se convenza de que sus funcionarios son honestos al máximo. Si Gutiérrez hubiese actuado así, la comparación entre Villa y Delgado sería más completa. 

 

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