Respirando Bienestar

Un espacio para hablar del bienestar que genera la práctica del ejercicio y la alimentación saludable en nuestro día a día. Aquí no hay espacio para solo el atún y la lechuga.

Paola Gavilanes

Paola Gavilanes

Licenciada en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Colabora con Grupo EL COMERCIO desde el 2007. Trabajó en la sección Deportes, Tendencias y Construir. Ahora escribe sobre BIENESTAR. Deportista aficionada y amante de la comida hecha en casa.

Alejandra, 41 años, gastritis leve. Amanda, 30 años, dolor lumbar. John, 38 años, problemas de estreñimiento…

El yoga contempla una serie de posturas para aliviar las molestia en la zona lumbar. Foto: Pexels

Y la lista continúa. Si bien es cierto que hay enfermedades que pueden ‘heredarse’, todas las mencionadas en el titular son totalmente prevenibles. El estreñimiento se produce -en la mayoría de casos- por la falta de alimentos ricos en fibra, de agua, y por la ausencia de movimiento. ¿Dónde encontramos fibra? Pues en los vegetales, leguminosas, frutas como la manzana y piña, y cereales integrales.

A inicios de esta semana conversé con Érika, mi fisioterapeuta, y me confirmó que los adultos sedentarios -es decir los que se conforman con caminar de la casa al trabajo y viceversa- deberían ingerir dos litros de agua al día para mantenerse saludables, mientras que las personas que se ejercitan a diario necesitan un mínimo de tres litros. Por supuesto, todo dependerá del tipo de disciplina que se practique. El atletismo exige un poco más de ese líquido vital.

Cuando empecé con mi blog hablé sobre la importancia de mantenernos hidratados. Muchos de ustedes se propusieron aplicarse, pero hubo una persona que se tomó el trabajo de buscarme en Instagram para decirme que la recomendación era un “cliché”. ¡Qué bueno que no me equivoqué!

Las molestias en la zona baja de la espalda son fruto, en cambio, de movimiento bruscos o por mantener una misma postura por mucho tiempo, es decir, por llevar una vida sedentaria. Si ustedes son de las personas que detestan correr, levantar pesas o montar bicicleta intenten fortalecer sus músculos con las pausas activas y con disciplinas como el pilates y yoga.

Esas dos alternativas contemplan un sinnúmero de movimientos que ayudan a fortalecer el centro del cuerpo o también llamado ‘core’: incluye a la zona lumbar y abdominal, y a los oblicuos.

¿No tienen dinero? Miren los afortunados que somos. En la Internet hay decenas de tutoriales -realizados por gente muy capacitada- con el paso a paso para realizar ejercicios enfocados en relajar la espalda baja o los músculos de las piernas. Así que dejemos los pretextos de lado y empecemos a mimar a nuestro cuerpo. Para cumplir con una pausa activa requerimos de entre 8 y 10 minutos, la décima parte del tiempo que perdemos en chequear las redes sociales, muchas veces para enviar malas vibras a los diferentes usuarios.

Sobre la gastritis, hay decenas de informes médicos que indican que la ingesta excesiva de alcohol y de medicamentos aumenta el riesgo de padecerla. Y cómo no se van enfermar si cada fin de semana se instalan en el sillón de la sala para beber vasos y vasos de micheladas. Okey, es su vida y están en todo su derecho.

El problema es que hay enfermedades que se complican y que las terminamos pagando todos los ecuatorianos, los que contribuimos al Seguro Social, por ejemplo. Ese dinero -con polìticos responsables, obviamente- podría destinarse a la educación.

¿Radical? Un poco. Resulta que todos los casos que mencioné al inicio de esta entrada son reales y pertenecen a personas muy cercanas y queridas, que siempre me piden ‘tips’ para mejorar su salud.

Como todos ustedes saben yo soy periodista, no nutricionista, pero al tratar a diario con tantos especialistas aprendí que el ejercicio es sinónimo de vida y que ingerir agua y comer vegetales nos ayuda a mantenernos saludables.

Respondo a sus mensajes feliz de la vida, pero más tarde me encuentro con fotos en las que las veo rodeadas de alcohol. ¡Ni más con ustedes!

En serio, me preocupa su salud, así que hagamos un esfuerzo por movernos y comer más saludable. No esperemos a que pasen las fiestas para rendir tributo a nuestro templo, nuestro cuerpo.