Persistencia retiniana

Textos breves sobre cine. Twitter: @andrescardenasm. Instagram: @andrescardenasmatute

Andrés Cárdenas Matute

Andrés Cárdenas Matute

Estudió periodismo en Ecuador y Chile. Ha escrito para periódicos y revistas de Ecuador, Colombia y España. Actualmente vive en Italia, en donde realiza estudios de doctorado sobre filosofía del cine.

Más allá de las montañas (2015)

El director chino Jia Zhangke, en esta película que fue parte de la sección oficial de Cannes y premiada en San Sebastián, coloca la misma canción tanto al inicio como al final. En ambos momentos vemos bailar a Tao, tal vez la protagonista principal, pero con veinticinco años de diferencia: primero en grupo, en una coreografía primaveral llena de energía, y después sola, con una leve sonrisa, moviéndose lentamente bajo la nieve. Ambos son los bordes del tríptico que encierra la película: tres momentos situados en 1999, 2014 y 2025, con distintos tamaños de pantalla, todos atravesados por el redescubrimiento de que, mientras el tiempo pasa, siempre somos la misma persona, seguimos habitando el mismo mundo; que viviremos de los rostros y lugares a los que hemos decidido sujetarnos en momentos determinados. En el primer tercio, por ejemplo, Tao debe escoger con quién se quiere casar de entre sus dos mejores amigos. Y posteriormente veremos a esos personajes conforme pasan los años: hijos, países, enfermedades, abandonos. Lo milagroso es que la canción, Go West, abarca tanto la optimista persecución del sueño económico en occidente –go west where the skies are blue– como los deseos, no siempre cumplidos, de unirnos a otras personas en el camino –together we will make our plans–. Zhangke nos recuerda que el único mundo en el que vivimos está hecho de decisiones tomadas con la incertidumbre de no saber cuál será su desenlace.