Persistencia retiniana

Textos breves sobre cine. Twitter: @andrescardenasm. Instagram: @andrescardenasmatute

Andrés Cárdenas Matute

Andrés Cárdenas Matute

Estudió periodismo en Ecuador y Chile. Ha escrito para periódicos y revistas de Ecuador, Colombia y España. Actualmente vive en Italia, en donde realiza estudios de doctorado sobre filosofía del cine.

Cry Macho (2021)

Espero que el legendario Clint Eastwood, a sus noventa y un años, sepa lo que está haciendo. Porque constatar que quien sostiene su película Cry Macho como actor co-protagonista –junto al propio Clint– es un chico de quince años, cuya experiencia más importante es haber participado en la telenovela “La rosa de Guadalupe”, es un mal inicio. Y lo que podría parecer un ataque gratuito de mi parte, va tomando cuerpo en cada escena de esta historia, en la que un cowboy veterano viaja de Estados Unidos a México con la misión de llevar de vuelta al hijo adolescente de su jefe. Sin embargo, las actuaciones telenovelescas –con excepción de la del propio Clint– no son lo más flojo. Tal vez lo peor sean las soluciones del guion a todos conflictos, que llegan a su punto más risible cuando un gallo se convierte en el arma más poderosa contra la mafia. Si se intentaba hacer una historia sobre la búsqueda de confianza de un chico abandonado por sus padres, no se lo consigue. Si quería ser una metáfora sobre lo sobrevalorado que está lo “macho”, tampoco. Cry Macho solo puede ser comprensible –e incluso disfrutable– como uno de esos cuentos que el abuelo relata a sus nietos, en donde un adolescente pseudorebelde decide cambiar de vida, los malos son tontos, el anciano protagonista se gana el amor de una buena viuda, y todo acompañado con clichés mexicanos.