Análisis y visión del deporte. Empedernido con los ingresos y gastos en el fútbol, baloncesto, tenis...
Tito Rosales Cox
Periodista en medios desde 1989. En el Grupo El Comercio desde 1992. De todo un poco: estudios de Marketing, fútbol y deportista aficionado. Hoy es editor deportivo. @titorosalescox

¿Qué fútbol queremos en el país?

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Lunes 20 de mayo 2019


Editor deportivo
Twitter: @titorosalescox

¿El fútbol ecuatoriano debe evolucionar o volver a esa estructura vetusta de servilismo? Ese es el vaivén de estos días, en que hay clubes y dirigentes que añoran el pasado y que se resisten a dar ese salto.

Antes, la LigaPro era proyectada como el espacio para transformar el fútbol, desprenderse de los compromisos que impulsaban los dirigentes de la Federación. Ahora la ven como la organización de los ‘peros’ y como un ente bajo el que no pueden cobijarse.

En la sociedad, todo cambio genera resistencia, a veces más
de la cuenta. Eso es inevitable. Pero en el país, esa organización (LigaPro) hizo su primer diagnóstico y reveló una escalofriante cifra de pasivos de los equipos de las series A y B, que llega a los USD 110 millones.

A partir de ese descubrimiento y de otras decisiones que afectan a intereses, los clubes se volvieron a alinear. Unos están en desacuerdo por la forma cómo opera la LigaPro, otros coinciden con ella.

Es necesario que prime la sensatez y con la experiencia inicial se tomen las mejores decisiones. En ese camino hay que desprenderse de aquellas viejas argucias que llevaron al fútbol a la actual crisis.

Los equipos influyentes tienen la obligación de liderar la transformación del fútbol del país, donde aún se opera como clubes sin fines de lucro. Lo adecuado es que se conviertan, más adelante, en sociedades anónimas para transparentar sus actividades.