Informe Judicial

Es una columna que incluirá información sobre temas relacionados con seguridad y justicia. Otros artículos del autor: http://bit.ly/gTipanluisa Twitter: @ECtipanluisag

Geovanny Tipanluisa

Geovanny Tipanluisa

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador. Tiene 20 años de experiencia en periodismo. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2003 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente es Editor de Seguridad.

La violencia criminal está imparable; urgen acciones

La criminalidad que vive el país preocupa sobremanera. Las mafias han desafiado a los cuerpos de seguridad del Estado. El domingo, sicarios atacaron a quemarropa a dos policías que atendían una emergencia. El violento hecho ocurrió en el sur de Quito. Uno murió y otro quedó herido. Mal síntoma.

Ese mismo día, en Guayaquil, grupos identificados con carteles mexicanos se enfrentaron otra vez en la prisión.

Un detenido fue asesinado en medio de un intenso tiroteo, mientras los agentes intentaban retomar el control.

El día de su posesión, el presidente Guillermo Lasso anunció que le pondrá “el pecho a las balas” y que se encargará “personalmente de supervisar y de coordinar actividades para lograr la seguridad” de la nación. Que así sea. Todo el país lo apoya. Pero van tres semanas en el poder y aún le queda por nombrar al director de Rehabilitación, un sistema por demás sensible en este momento.

En las penitenciarías están enquistadas las redes criminales que ordenan las muertes violentas en las calles y en los barrios. Este escenario se veía venir.

Tras la matanza de febrero, las bandas anunciaron venganza. ¿En dónde están las tan anunciadas tareas de Inteligencia que evoca la Policía? ¿Por qué dejaron crecer la violencia? No hay respuesta convincente. Los que sufren son los civiles. En los barrios del Puerto Principal la rutina ha cambiado. Los niños han dejado de salir a las canchas deportivas.

Han blindado los pasos peatonales. Están cercados con puertas metálicas.

En Durán, los policías han recomendado a los jóvenes no organizar partidos de indor-fútbol por temor a ataques.

En Posorja hay barriadas penetradas por colaboradores de las redes delictivas. El país vio con temor cómo en esa parroquia guayaquileña armados atacaron con explosivos dos embarcaciones pesqueras de sus enemigos. Todo, en busca de una hegemonía y el manejo de los corredores para traficar la droga.

En ese cometido no dudan en eliminar a sus adversarios o a gente inocente.

El domingo en la noche, gatilleros mataron a cuatro personas en Manabí. Una fiesta de cumpleaños terminó en medio de un tiroteo. Algo parecido ocurrió el 18 de abril en Colope-Esmeraldas.

La lista de homicidios es larga. En el primer cuatrimestre de este año, en el país hubo 697. En igual periodo del 2020 fueron 397. La tasa de muertes violentas ha crecido. El 2016 cerró con 5,6 por cada 100 000 habitantes. En el 2020 llegó a 7,7.

La semana pasada, en las afueras de Quito sicarios acribillaron a dos hombres que se movilizaban desde Guayaquil en vehículos blindados.

Urgen estrategias contundentes. Que no se deje germinar a esos grupos que en la capital han marcado territorios con murales en los que aparecen banderas mexicanas, la Virgen de Guadalupe y armados. El caso no es aislado.

Poco después de que se difundiera esa noticia, en redes sociales circuló un video en el que decenas de jóvenes hablan de las Juntas y se ordena que estas organicen las zonas. Todo el escenario está rodeado de banderas mexicanas. Que Inteligencia policial actúe cuánto antes.