Es una columna que incluirá información sobre temas relacionados con seguridad y justicia. Otros artículos del autor: http://bit.ly/gTipanluisa Twitter: @ECtipanluisag
Geovanny Tipanluisa
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador. Tiene 20 años de experiencia en periodismo. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2003 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente es Editor de Seguridad

Qué hay detrás de las niñas abandonadas en la frontera

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Martes 06 de abril 2021

Ciertamente espeluzna e indigna ver cómo dos pequeñas niñas indefensas y desprotegidas fueron abandonadas en la frontera estadounidense. Solo tienen 3 y 5 años de edad y salieron de Ecuador. Quién sabe cuánto tiempo estuvieron en manos de mafiosos que trafican con migrantes. Sí. Ellos los dejaron a su suerte, expuestas a la inclemencia propia del desierto.

No son los únicos casos. Este se hizo público porque las cámaras de la patrulla fronteriza lograron captar a los coyoteros. En los pueblos de Azuay, Cañar y Morona Santiago, la gente considera que la crisis desatada por la pandemia empujó a que los más pequeños salgan de forma clandestina a EE.UU.

Han optado por una estrategia por demás arriesgada: viajar solos. Saben que si son descubiertos por agentes no irán a la cárcel, como ocurre con los adultos, sino a albergues, para luego ser reunificados con los padres o algún pariente que ya reside en los Estados Unidos.

¿Qué sucede con aquellos que no pasan la frontera? ¿Hay menores desaparecidos? En Ecuador no hay cifras oficiales que permitan dimensionar el fenómeno. La autoridad solo se entera cuando algún pariente desesperado denuncia que los viajeros no se han comunicado.

No hay políticas que protejan al emigrante. No lo hace este país ni México.

Los dejaron expuestos a los criminales. En Ecuador es conocido cómo en los últimos meses sospechosamente aumentaron los viajeros en la ruta Latacunga-México. ¿Han hecho algo? ¿Han emprendido alguna investigación que vaya más allá de lo policial? Parecería que no. En los pueblos la gente no ha visto a ningún funcionario.

En enero, por el aeropuerto de Cotopaxi salieron 168 personas. En febrero sumaron 439. Así se fueron las hermanas de 3 y 5 años. Lo hicieron con un desconocido, un coyotero que cobra hasta USD 20 000 por el trayecto. Decenas de personas son captadas y engañadas.

Solo es cuestión de ir a los pequeños caseríos y hablar con las abuelas o los vecinos que todavía quedan en la zona.

Sus historias son desgarradoras. Hay adolescentes que se despidieron un día cualquiera, se subieron a una camioneta y se fueron. En los últimos tres meses, solo 10 menores de Azuay, Cañar y Morona han sido reunificados con sus familias en los EE.UU. ¿Y el resto?

El Gobierno estadounidense muestra que, a diario, por la frontera cruzan sin sus padres 500 niños migrantes de diferentes nacionalidades. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de ese país tiene a su cuidado 12 918, mientras que Aduanas y Protección Fronteriza alberga a 5 285. ¿Habrá ecuatorianos en esa gran lista? Es urgente averiguarlo.

Detrás de cada caso hay un drama familiar. La Casa Blanca dice estar alarmada. Pide a los indocumentados no poner en manos de los coyotes a los más indefensos. La Cancillería ecuatoriana dice que lo ocurrido con las niñas en la frontera desértica es repudiable.

Está bien que se indignen, pero hagan algo más. ¿Saben por lo menos qué pasa con los indocumentados que son expulsados desde México? ¿Conocen dónde están? Hay mucho trabajo por hacer.