Es una columna que incluirá información sobre temas relacionados con seguridad y justicia. Otros artículos del autor: http://bit.ly/gTipanluisa Twitter: @ECtipanluisag
Geovanny Tipanluisa
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central del Ecuador. Tiene 20 años de experiencia en periodismo. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2003 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente es Editor de Seguridad

La extrema violencia en los asaltos asusta

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Martes 10 de diciembre 2019

Los vecinos están inquietos. La Policía también. Los servicios de Inteligencia saben que los asaltos que sufren los transeúntes cada vez son más violentos y pueden terminar en crímenes.

Las primeras alertas de este fenómeno se reportaron el año pasado. En ese entonces, se advertía que los asaltantes ya no solo forcejeaban con las víctimas, sino que empleaban directamente pistolas o cuchillos.

El ejemplo más claro de esto ocurrió el 26 de agosto. Tres hombres intentaron robar a un vecino, de 78 años, que salió a caminar. Como no tenía nada lo apuñalaron y mataron. El Estado tiene la obligación constitucional (art. 3, numeral 8) de garantizar la paz y la seguridad integral a sus ciudadanos. Esa tarea es imperante para evitar desgracias en las fiestas de Navidad y Fin de Año.

Para todos es sabido que en estas fechas las bandas delictivas se activan con fuerza y actúan con poderosas redes de colaboradores, para perpetrar todo tipo de delitos.

Los sacapintas, por ejemplo, actúan más en diciembre. Rastrean a clientes de bancos que retiran los decimoterceros, a comerciantes que trasladan fondos a sus negocios o a cualquier usuario con altas cantidades.

En noviembre del 2017, en el país se reportaron 29 casos de sacapintas y en diciembre 34. En esos meses del 2018 ocurrió algo parecido. En este año, de enero a noviembre van 308 casos a escala nacional. Las ciudades y provincias con mayor índice delincuencial son Quito, Guayaquil, Los Ríos y Manabí.

En la capital, 16 sitios de alto tráfico están considerados mayormente vulnerables. Es urgente poner más énfasis en esas zonas.

Quienes atacan son bandas conformadas al menos por tres personas. Uno distrae al conductor mientras el resto rompe el vidrio con bujías o con puntas de acero. Usan cuchillos o armas de fuego para obligar a la gente a entregar la mayor cantidad de pertenencias y las de mayor valor, como los celulares.

En este año, las oficinas judiciales de Quito han reportado el robo de 8 005 teléfonos móviles. La mayoría de casos ocurrió en el norte.