Escaparate Cultural

Este es un espacio en el que se exhibirán ideas y reflexiones sobre libros, arte y series de televisión. Parafraseando a Jorge Luis Borges: Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído y lo que he visto Twitter: @itoflores84

Gabriel Flores

Gabriel Flores

Licenciado en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Colabora con grupo EL COMERCIO desde el 2014. Escribe para la sección Cultura e Ideas.

‘Selena’

Ver una serie de televisión suele llevar a las personas a realizar una serie de nuevas búsquedas en Internet y en redes sociales. Hay unas que las mandan directo a Instagram o Twitter para hurgar en la vida del actor o la actriz que acaban de conocer y otras a páginas como Wikipedia para enterarse sobre ese hecho histórico del cual se sabía poco o nada.

Pero también hay series como ‘Selena’, que está llevando a muchas personas directo a YouTube o Spotify, para buscar esas canciones que antes de la pandemia eran cantadas, a todo pulmón, en bautizos, primeras comuniones, matrimonios, fiestas barriales, cantinas y karaokes.

Si hay algo que agradecerle a Abraham y Suzette Quintanilla, los productores del nuevo éxito de Netflix, es haber removido la memoria musical de una generación para recordarle que no solo creció en medio del grunge, el pop romántico y el final de la ‘edad de oro’ del rock en español, sino que también lo hizo con los éxitos de Selena.

En la década de los noventa, canciones como Bidi bidi bom bom, Amor prohibido, Si una vez, No me queda más y Como la flor sonaron con fuerza en las radios de Estados Unidos y Latinoamérica. Ese puñado de temas bastaron para que Selena se convirtiera en un referente no solo de la música tex-mex, sino en un ícono de la música latina.

La primera temporada de ‘Selena’ cuenta todo lo que sucedió en la vida de la hija menor de los Quintanilla, una familia estadounidense con raíces mexicanas y panameñas, antes de que alcanzara la fama internacional.

El hecho de que la serie haya sido producida por los familiares de Selena abre la posibilidad de una doble lectura sobre la narración de la historia. Sin duda, entre sus atractivos están los detalles desconocidos que ellos aportaron sobre la niñez y la adolescencia de esta diva, pero por otro lado, el espectador no sabe si construyeron un personaje que sea verosímil con la realidad, o uno finalmente más acomodado a sus ideales familiares.

‘Selena’ es una apuesta por el ‘American dream’ (Sueño americano), a través de la historia de superación de Selena y los Dinos, una agrupación musical que como muchas otras comenzó tocando en el garaje de una casa y que luego padeció por la falta de oportunidades para presentarse en escenarios que no fueran la fiesta de un matrimonio o una cantina vacía.

A ratos, da la impresión que más que una banda de tex-mex Selena y los Dinos era una especie de pequeño pelotón militar al mando de un teniente obsesionado con el éxito que él no pudo alcanzar. Es cierto que el orden y la disciplina que impuso el patriarca de esta familia fue uno de los factores que influyeron en el reconocimiento musical que alcanzaron sus hijos, pero no es menos cierto que él, como se muestra en la serie, no los dejó disfrutar como lo hubieran hecho cualquier otro grupo de jóvenes de su edad.

En esta primera temporada hay varios personajes planos y sin carisma pero también está Suzette y su historia, que invita a preguntarse cuántas bateristas había en la década de los noventa en un grupo de tex-mex o en cualquier grupo musical. Lo otro es la oportunidad para que las nuevas generaciones se conecten con la voz y el talento de una artista que marcó una época.