El guapo de la barra

Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.

Alejandro Ribadeneira

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Repetto y la decadencia del fútbol capitalino

Pablo Repetto se fue de Liga Deportiva Universitaria y queda la sensación de que el uruguayo, aunque fue indiscutiblemente un ganador, dejó pasar la oportunidad de ser un súper-ganador.

Pudo ser el único DT tricampeón de Serie A de Liga de Quito en los casi cuatro años que estuvo en el banquillo, un período larguísimo incluso para una institución que procura otorgar estabilidad a los procesos de sus directores técnicos. 

De todos modos, ganó un título de Serie A, un par de copas menores y fue el mentor del mejor período futbolístico de la ‘U’ desde el 2010, año de la última corona internacional de los albos. Claro que duele perder dos finales seguidas, se dirá, pero es mejor jugarlas que estar en la media tabla.

Mucho se ha opinado ya sobre por qué este año, Repetto ya no pudo sostener la competitividad, su principal blasón de gloria. Se ha expresado que esto se debe al estilo, demasiado conservador para el actual aluvión ofensivo de ahora; también al manejo de los jugadores, algunos con bajones alarmantes, y no deja de mencionarse el golpe psicológico no superado de la vuelta olímpica de BSC en la Casa Blanca. Todo eso pudo contribuir a este pésimo 2021.

Pero también parece que ni Repetto ni Liga han logrado escapar de la tendencia: el balompié capitalino experimenta una decadencia que ya comienza a verse en la cancha, pero ya viene desde hace rato en lo institucional. Dos entidades importantes y ganadoras como Deportivo Quito y El Nacional son cada vez más débiles, mientras que otras como Católica y Aucas y están muy lejos de ganar un título.

La misma Liga solo ha ganado un trofeo importante en la década pasada y se notan los signos de cansancio de un modelo particular que, hace 25 años, fue innovador y sirvió para construir un estadio y un equipo arrollador. Por eso, quizás el problema no pasa por refrescar el banquillo solamente, sino de reflexionar sobre los modelos de gestión que incluyan coordinar la tarea del cuerpo técnico con la proyección del club y su identidad. Los DT solitarios y geniales que no rinden cuentas de sus decisiones ante nadie ya no tienen espacio en un fútbol cada vez más empresarial.

Hay un asterisco con Independiente del Valle, quizás la entidad que más y mejor ha crecido de cara a la modernidad, pero es un club que se identifica más con Rumiñahui que con Quito, pese a que el estadio está prácticamente en territorio del Distrito Metropolitano. Independiente plantea un método nacional más que citadino, y se verá cómo evoluciona. 

Pablo Repetto, dando órdenes a sus jugadores. Foto: Archivo