Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

10 reflexiones de la nómina de la Tricolor azul

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Lunes 01 de junio 2015

Gustavo Quinteros ha mostrado sus cartas para la Copa América. Es momento de provocar con unas reflexiones sobre esta convocatoria:

1. Se trata de una nómina amputada por las circunstancias pero también por las decisiones del entrenador. Cuando se difundió la lista de buena fe quedó claro que Ecuador no iba a la Copa América con su mejor nómina posible; pero la baja sorpresiva (¿o no lo era tanto?) de Antonio Valencia le resta una gran fracción de categoría al equipo. Se verá si el entrenador logró suplir el aporte del mejor futbolista ecuatoriano de los últimos cinco años, del único que ha podido pararse en un equipo top. Pero es verdad que, dadas las heridas aún frescas del Mundial, era mejor que Toño se tome un período más para estar en óptimas condiciones físicas para las eliminatorias.

2. Por lo mismo, Renato Ibarra tiene un enorme reto, pues le toca suplir a Antonio Valencia justo en su peor campaña individual en el Vitesse. Ibarra ha jugado la mitad de partidos en relación a la temporada anterior y ha sufrido lesiones. Mala suerte que, para sorpresa general, no lo saca de la Tricolor sino que lo pone como el jugador a seguir.

3. Barcelona y El Nacional no aportan con jugadores para la Tricolor. Qué dolor debe ser para sus hinchas, sobre todo para los que vieron a los canarios en los 90 y a los criollos en los 80, comprobar esta inconsolable decadencia de sus plantillas.

4. Luis Romero ha tenido el mejor año de su vida y ha demostrado ser mucho más eficiente que sus colegas aunque se lo acuse de “falta de recorrido”, pero Quinteros se las juega por John Narváez como central, quien no debería insistir en ocupar ese lugar. Debe ser una de las peores ideas del DT de esta nómina porque, si la intención es ver gente nueva para comprometerse (o descartarla, of course), este era el momento de probar de qué está hecho Romero. Los escalofríos que genera Narváez ya los conocemos.

5. La ausencia de Máximo Banguera es correcta, pues el canario hizo todo lo posible para salirse de la Tricolor. Pero llevar dos veteranos metas nacionalizados es un exceso, pues el tercer arquero debe ser alguien que se nutra de la experiencia que aporta un ciclo de este calibre. Dreer y Azcona están de salida. La señal es clara: Quinteros no ha trabajado en un proceso con los arqueros del país. Quizás después tenga tiempo.

6. La ausencia de Joffre Guerrón es una grosería para una nación que no se caracteriza precisamente por producir cracks en cantidades industriales. Punto.

7. Todavía no me cuadra del todo que se haya ignorado a Leonel Ramírez, un habitual secundario del anterior proceso pero que brilla más que muchos de los convocados. ¿Ya nos olvidamos de él para siempre? ¿Hemos gastado nuestro tiempo y el suyo en las anteriores convocatorias de la era Rueda?

8. Lo curioso es que sigue convocándose a Bagüí, otro secundario de Rueda. Sí, es incómodo este sabor azul que sazona toda está nómina. Es como si el referente de Quinteros fuera Emelec y no, por ejemplo, Bayern, Real Madrid o, ya por último, River. Quinteros quiere inventar la Tricolor Azul.

9. Fue un poco cruel ilusionar a Pedro Larrea y Fernando Hidalgo. Sobre todo porque Pedro Quiñónez (otro azul) no está en su mejor momento. Al final, Larrea entra porque Quinteros no quiso esperar ni mediodía por la recuperación de Arroyo, a pesar de la promesa de aguantarlo. ¿Otro despiste médico del cuerpo técnico?

10. En todo caso, y aunque muchos lo duden, Ecuador luce lo suficientemente fuerte como para pasar la primera fase. Bolivia no ha hecho absolutamente nada para remediar su notable decrepitud en la región y México prácticamente regala el torneo con un equipo débil. Ecuador tiene la obligación de acabar en segundo lugar la fase. Ya se verá si después tiene fuerzas para algo más.