Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Un pobre rico llamado Barcelona SC

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Domingo 14 de junio 2020

La más reciente auditoría a la situación financiera de Barcelona SC es un nuevo llamado a la reflexión sobre cómo se ha manejado el fútbol ecuatoriano en general y el club más popular de la nación en particular.

Y ese manejo ha estado motivado por las ambiciones políticas de casi todos los presidentes del club desde Abdalá Bucaram Ortiz, que en 1996, luego de asumir la Presidencia de la República, prácticamente fusionó a los clubes del Astillero con el PRE. Bucaram elevó los sueldos, puso a sus amigos en la cancha y luego huyó del país sin hacerse cargo del desastre que dejó atrás, tanto en el Ecuador como en BSC. Desde entonces, los canarios han tenido más presidentes que títulos, y los dirigentes de turno han fracasado en su meta de corregir el déficit y han hecho exactamente lo contrario, lo han aumentado y ahora, según ese último análisis, ya supera los USD 50 millones.

¿Por qué un club que es taquillero (su derbi con Emelec y su duelo/clásico con LDU en Quito suelen ser los cotejos con más público casa año), que vende mercancía y que dinamiza la economía del fútbol no puede pagar la luz ni el agua? Una respuesta, pero no la única, está en la prioridad política que tuvo para los dirigentes de turno.

Entre paréntesis, también es increíble que BSC no haya perdido la categoría pues tiene deudas de salarios desde el 2017. En la auditoría no hay rastro de varios roles, pero no de produjo descenso alguno porque se antepuso el aspecto político que implicaba enviar a la B al equipo más popular. 

Pero otra razón está en la absoluta incompetencia de gran parte de sus administradores, que no han logrado replicar con éxito proyectos como los de Independiente del Valle, que ya transfiere al exterior más jugadores de cantera más que ningún otro equipo del país.

Un mal general del Ecuador es que los clubes no han reclutado a socios que aporten regularmente cuotas que sostengan el presupuesto. BSC no tiene ni de lejos los socios que merece su nombre. ¿Realmente solo podían votar 4.215 socios en las últimas elecciones de BSC? Muy poco para este equipo tan rico, pero tan pobre, que es Barcelona.

José Francisco Cevallos (izq) y Luis Noboa (der) pugnan por la presidencia del Barcelona Sporting Club. EL COMERCIO

José Francisco Cevallos (izq) y Luis Noboa (der) cuando pugnaban por la presidencia del Barcelona Sporting Club. EL COMERCIO