El guapo de la barra

Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.

Alejandro Ribadeneira

Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Mundial: Día 10. Entre el óxido alemán y el mesías Messi




Faltó la electricidad de los otros días, pero tampoco estuvo tan flojo aunque tuvo muchos minutos de cascajo.

Lo de Irán ante Argentina fue frustrante, con los persas atrincherados como guerrilleros a la espera de que la caballería argentina se desgastara tras 90 minutos de intenso asedio. No fue un duelo de igual a igual. Esta es una Albiceleste rara, pues antes había equipo pero Messi no aparecía. En este Mundial es al revés, solo Messi está jugando en Argentina. Otra vez apareció La Pulga (mejor dicho, el mesías) para tumbar de un genial disparo todo el escaparate iraní y ganar el partido. Messi suma 6 puntos él solito, a lo Maradona, a lo crack. A lo mesías.

Luego, la aceitada Alemania que aplastó a Portugal se presentó en su versión oxidada ante Ghana, que incluso pudo ganar el partido. El primer tiempo debe ser borrado del grabador por su impresentable aburrimiento. El segundo fue memorable, muy físico y también muy emotivo. Un empate que dejó en veremos el favoritismo de los germanos, más débiles,más rígidos y menos imaginativos de lo pensado.

El sábado cerró mal, con un duelo escabroso, tosco y con Dzeko viendo con horror que el juez le quitaba un gol legítimo que arruinaba no solo sueños deportivos sino nacionales. Bosnia-Herzegovina, el equipo que no goza del aprecio de la mitad de su propio país, cayó ante Nigeria y mira con tristeza como se esfuma el sueño de unir a serbios, croatas y musulmanes en algo más que un Estado nacido de las ruinas de la guerra.