Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

¿Llegó la hora de darle la Tricolor a Aguinaga?

COMPARTIR
valore
Descrición
Indignado 12
Triste 1
Indiferente 5
Sorprendido 2
Contento 27
Jueves 06 de agosto 2020

El ciclo natural de una persona que se dedica al fútbol debería ser este: comenzar como jugador y luego continuar como entrenador. Los más sabios deberían ser dirigentes en su etapa final, para que puedan aportar positivamente con toda su experiencia en un club o una federación. Esto es, por supuesto, un deber ser.

En Argentina es lo frecuente, aunque no una regla clara: Diego Simeone pasó de ser capitán de la albiceleste a entrenador de club, y es notable que transfirió su agresivo estilo defensivo en su huella como timonel; pero Gabriel Batistuta, temible artillero, por algunas razones prefirió ser mánager, oficio en el cual no le fue bien. Pero lo normal es que, cuando vemos una selección argentina en un Mundial, estamos viendo a 11 potenciales entrenadores de fútbol.

En Ecuador, nuestras estrellas mundialistas han esquivado ese destino. Del equipo estelar del 2002, Álex Aguinaga tuvo el valor de dar ese paso; pero no logró consolidar una carrera exitosa (o sea, con un título) porque en Ecuador, simplemente, no se apoya al nacional. Se dirá que Aguinaga desperdició las opciones de estar en LDU y Barcelona, pero hay bemoles: el ‘Güiero’ recuperó a Anderson Julio para Liga de Quito, un jugador clave para la ‘U’ en estos años, por ejemplo.

Juan Carlos Burbano también fue DT, pero la experiencia duró poco. Ulises de la Cruz y José Francisco Cevallos estaban llamados a transmitir desde el banquillo el liderazgo innato que mostraban dentro de la cancha, pero prefirieron la política, al igual que el ‘Chino’ Gómez. Édison Méndez comienza a probar suerte, como asistente, mientras que Jaime Iván Kaviedes acaba de confesar que no se mira como DT en un futuro cercano y, cual Peter Pan, prefiere extender su vida en las canchas.

La falta de motivación es la principal razón para que los cracks desistan de ser entrenadores, pues los clubes de Ecuador y la selección prefieren a los extranjeros. En 20 años, LDU solo ha tenido un DT nacional, Aguinaga. En 20 años, sin contar a los interinos, BSC solamente tuvo a Carlos Sevilla y Aguinaga. En Emelec, solamente dos, Sevilla y Carlos Torres Garcés. Sin espacio ni paciencia, es imposible crecer.

​Aguinaga, pese a esto, no se ha desanimado y desea el cargo en la Selección. Tiene la trayectoria suficiente para ser el timonel de la Tricolor, posee el temperamento y también exhibe un atributo especial: no genera los reparos de un entrenador 'normal' de Ecuador. Siempre existió la tendencia a contratar extranjeros no residentes para la Selección para evadir el sesgo regionalista que invariablemente intoxica el ambiente, sobre todo en cierta prensa, cuando se contrata a un estratega vinculado con un club en particular. Eso le pasó a Gustavo Quinteros, muy azul para el gusto de muchos que lo calificaron como DT de la Emelección. Aguinaga está libre de esta 'falta de neutralidad', cualidad que le da un punto por delante de Pablo Repetto y Guillermo Almada, estupendos estrategas, ganadores, pero vistos como demasiado afines a sus clubes.

Se verá si Aguinaga logra convencer a los dirigentes de lo obvio: en estos momentos en que se requiere de unidad, un proyecto liderado por un ecuatoriano es la salida más viable para la Tricolor.

Entrevista a Álex Aguinaga, exseleccionado y entrenador de fútbol. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

Álex Aguinaga, exseleccionado y entrenador de fútbol. Foto:  EL COMERCIO.