Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Liga, Repetto y el dilema por Chicaiza

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Martes 05 de febrero 2019

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@guapodelabarra

Es increíble que todavía exista gente que desconfía profundamente de las decisiones del entrenador Pablo Repetto. No importa que haya ganado el título a pesar de que la plantilla era demasiado corta y de los innumerables problemas que sufrió Liga en la anterior temporada, desde las lesiones de toda la defensa (incluso en la gran final) hasta desestabilizaciones internas de la dirigencia ‘saunística’. Nadie es perfecto y ningún título se gana de antemano, pero con Repetto hay un ensañamiento.

La bronca de moda, impulsada por un malsano apego a la nostalgia, se enfoca en qué hacer con Andrés Chicaiza, un volante clásico que tiene pase, pegada y gol, pero que desencaja con el estilo habitual de Repetto, que suele prescindir de armador. El número 10 no le quita el sueño. Chicaiza no fue titular en la Noche Blanca y esto desató el temor que, si hay que elegir entre Chicaiza y Johan Julio, Repetto (acusado de preferir a los atletas antes que a los talentosos) optará siempre por el segundo. Ya hay debates en las redes (y en algunos estudios de radio) sobre lo desastroso que sería para Liga que Repetto dejara en la banca Chicaiza. Mostrando unas increíbles dotes de adivinación, algunos hasta vislumbran que Repetto meterá a Chicaiza cuando Liga esté perdiendo para que salve el partido con alguna individualidad.

Chicaiza es un jugador que ha demostrado talento y que realmente le queda el número 10 . Pero se está creando una enorme expectativa en torno a su desempeño, tanta que ya lo están comparando con volantes de excepción que pasaron por la ‘U’ como Álex Escobar y Damián Manso. Eso es poner un enorme peso en el jugador antes que en el entrenador.

También es verdad que jugar con un 10, normalmente, provoca que un equipo dinámico, con velocidad por las bandas, se vuelva más lento. Por supuesto, hay varias formas de ganar y todas son legítimas, pero Repetto ha pasado mucho tiempo puliendo la suya y quizás Chicaiza deba mejorar en la recuperación de la pelota para ser totalmente funcional en una propuesta que requiere de gran forma física para el recorrido.

Además, tampoco hay razones para que Repetto cambie todo su módulo por un jugador o un tuit, aunque quizás Liga pueda jugar con dos puntas para que Chicaiza sea el abastecedor. Se verá cómo maneja Repetto esta presión de parte de sus anti-fanáticos.