Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

FEF, Cruyff y Autobots: seis reflexiones sobre el plan maestro de Egas

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Martes 14 de enero 2020

La Federación Ecuatoriana de Fútbol ha proclamado una ‘refundación’ que va desde la creación de una nueva estructura hasta el cambio de la imagen para la papelería. Es un proyecto ambicioso, de largo plazo y que requerirá de mucha disciplina para concretarlo.

Por lo pronto, aquí van unas primeras seis impresiones:

1. El fútbol ecuatoriano busca dejar atrás lo fortuito.
Esta es la meta más importante, la que engloba todo este esfuerzo: que los triunfos dejen de ocurrir porque se juntó “una generación dorada”, porque “hubo amor a la camiseta” o porque se aplicó el famoso factor H ante un equipo más fuerte. La meta es ambiciosa, realmente un hermoso sueño en que todas las selecciones, gracias a una organización aceitada, disputen permanentemente los puestos estelares en los diferentes torneos. La idea es cambiar desde abajo toda la estructura para no depender de la suerte de haber encontrado a ese jugador especial, sino de la formación integral de planteles enteros. La idea es que los chicos de la Sub 12 pasen a la Sub 15, a la Sub 21, a la mayor y hagan una carrera larga. Más o menos como Alemania, que puede tener mejores mundiales que otros, pero hay toda una estructura que incluso absorbe a los inmigrantes y saca selecciones que siempre son protagonistas.

2. Exportar jugadores y entrenadores
Como consecuencia de lo anterior, el sueño estará completo si esos jugadores son contratados por los grandes equipos del mundo. Lo que antes era más bien una anécdota de esfuerzo personal (Antonio Valencia en Inglaterra) debe volverse lo habitual. Y eso debe extenderse a las jugadoras y a los entrenadores. Suena tremendamente lírico, sobre todo porque clubes como Liga, Emelec y Barcelona no suelen contratar entrenadores ecuatorianos; pero exportarlos, como hace Colombia, es la aspiración.


3. El fútbol en la sociedad
Se supone que los clubes deberían ser el motor para cristalizar este plan, pero la Ecuafútbol y el Gobierno planean la creación de mil escuelas para convertir al fútbol “en el centro de la vida comunitaria”. Hay metas que forman parte del deber ser, como las de alejar a la juventud de las drogas y prevenir el abuso familiar; pero estas escuelas también estarán articuladas, o esa es la idea, al plan para instaurar semilleros. De los 300 000 niños federados en esta estructura es posible obtener 100 o 200 que terminen en la alta competencia.

4. Una nueva estructura…
La Ecuafútbol debía cambiar su organigrama y reinventar su institucionalidad. Ahora existe un Director Deportivo, un Director Ejecutivo y una Directora de Comunicación. Se implementó un área dedicada al análisis de datos de los partidos, algo que hacía por su cuenta el entrenador de clubes. También se ha orillado a cierto personal de las anteriores administraciones a funciones mucho más secundarias. Ellos están fuera de este plan integral.

5…y una nueva imagen
Por eso, este cambio también requería de lo que se llama ‘rebrandeo’, para dar a entender que se ha roto con el pasado, lo que incluye la administración personalista de la Federación y las tentaciones de caer en hechos vergonzosos como el FifaGate. Para muchos, el cambio del escudo ha sido demasiado agresivo, para otros ha sido adecuado y para otro grupo es un tema secundario, porque lo que importa es el resultado en el campo de juego, pues los cóndores no hacen los goles. Hay, además, una razón estratégica y financiera a largo plazo (¡la FEF se da tres eliminatorias de plazo para alcanzar estos objetivos!) que necesitaba la reconstrucción de la identidad de una marca. En todo caso, lo importante aquí es que, simbólicamente, se abre una etapa de recomponer la reputación de una entidad que se ha divorciado de la gente. La imagen se construye a diario y los efectos de un ‘rebrandeo’ se verán a mediano plazo, atados al desempeño de la dirigencia. Si el escudo se parece al sello de los Autobots o si el cóndor fabricado con siglas está muy flaco, es materia para reír en las redes y no más.

6 y PD: ¡las eliminatorias están cerca!

Para el entrenador Jordi Cruyff (quien no era ni de lejos la principal carta que la FEF deseaba contratar), es una desgracia que le toque debutar ante Argentina y Uruguay. No tiene tiempo de preparar esos partidos de forma adecuada, todos lo saben; pero eso no lo salvará de las críticas, sobre todo si apenas se gana un punto de esos seis. Al menos, se le exigirá parar correctamente al equipo, no improvisar con locuras o extravagancias (la terquedad impidió a Dusan Draskovic llegar más lejos) y dar pelea. Cruyff no ha dirigido nunca una selección ni tampoco ha probado las mieles de la inestabilidad latinoamericana, así que es todo un misterio si su proyecto de vanguardia calza bien en estas tierras. Más allá de eso, ojalá la gente pueda separar los resultados deportivos de este semestre del proceso institucional general, el cual debe durar hasta el 2030. Más importante será, por supuesto, que la cúpula de la Federación que lidera Francisco Egas pueda dar muestras de que posee el liderazgo necesario para cumplir con estos ofrecimientos. Un gesto obligatorio es distanciarse aún más de la antigua FEF, no solo con escudos y ropajes renovados, sino con acciones judiciales y gestos como el retiro de las placas de la Casa de la Selección. Eso demostraría que vamos en serio y que este plan es más que parafernalia.

Francisco Egas (izq.) presidente de la FEF junto a Jorge Célico (segundo izq.), entrenador de Ecuador Sub 23, Emily Lima (centro), Jordi Cruyff (centro, der.) nuevo DT de la Selección de mayores. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO

Francisco Egas (izq.) presidente de la FEF junto a Jorge Célico (segundo izq.), entrenador de Ecuador Sub 23, Emily Lima (centro), Jordi Cruyff (centro, der.) nuevo DT de la Selección de mayores. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO