Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Mundial: Día 13. Entre el caníbal de Suárez y la euforia cafetera

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Martes 24 de junio 2014
Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra

La jornada tuvo un héroe: Godín, cuyo cabezazo puso a Uruguay en octavos de final. Y tuvo un villano: Suárez, que no resistió la tentación de comer de nuevo carne humana. Son dos facetas de un Uruguay espartano pero que parece tomar al Reglamento como sugerencias y no como disposiciones para hacer de este asunto algo civilizado. En medio, una Italia que decepcionó por su alta dosis de especulación (¿y dónde se quedó ese estilo tan chévere del Tikitalia del debut?) y que se va de forma merecida del Mundial. Qué pena por Pirlo, que tenía tanto para mostrar. Qué pena por Buffon, quien buscaba agrandar su ya enorme leyenda. Qué pena por… bueno, que Balotelli se vaya con su circo sí me da gusto.

El grupo D se cerró con otra hazaña tica, la de avanzar de manera invicta a la siguiente fase. Estos jugadores ya se han ganado el derecho de que 23 calles de San José tengan su nombre. Pero lo que no tiene nombre es la debacle inglesa, que no pudo ganar ni un partido en el Grupo de la Muerte, en el que Costa Rica resultó el veneno.

La fiesta sudamericana siguió con Colombia, que se dio un festín a costa del Japón más desabrido de los últimos mundiales. Muy poco lo de los nipones, de los que siempre esperamos mucho porque creemos tontamente que sin como Oliver Atom. Lo de Pekerman y sus chicos, en cambio, es fabuloso pero peligroso porque la euforia es una niebla que hacer perder la necesaria cabeza fría. Relax, que Uruguay estará al frente.

En cambio, lo de Grecia es milagroso y al mismo tiempo polémico, por ese penal tan sospechoso, tan ruin. Pero se trata de un triunfo clasificatorio a costillas de Costa de Marfil, lo que resalta el pésimo momento del fútbol africano, tan carcomido por la crisis que ya no mete miedo y le birlan la clasificación. Tras Eto’o, el mundo dice adiós a Drogba, el soldado de África.