Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Munúa y el invento de los sábados

COMPARTIR
valore
Descrición
Indignado 27
Triste 4
Indiferente 16
Sorprendido 5
Contento 85
Martes 02 de mayo 2017

Resulta que la gran solución del entrenador Gustavo Munúa es que Liga juegue los sábados por la noche. La desastrosa campaña de la 'U' no se debe a los malos planteamientos, a la falta de estado físico, al escaso compromiso del plantel en la cancha, a la incapacidad de lograr jugadas mecanizadas luego de cuatro meses, a las erradas contrataciones ni tampoco a la mala suerte. No. Se debe a que Liga juega de local el domingo, Día del Señor, a las 11:30, justo cuando los estómagos están hambrientos.

Liga ha ganado incluso finales en ese día y a esa hora. Pero Munúa espera que los jugadores rindan como es debido cambiando de horarios los cotejos; piensa que es mejor jugar poco antes de la merienda que horas después del desayuno. Quizás también quiera que los universitarios tengan el domingo para dormir, para la familia y para llegar al lunes motivados y frescos. A lo mejor desea que la plantilla acuda a la iglesia y rece y encuentre el consuelo divino.

Excusas. Paparruchadas. Un buen equipo rinde adecuadamente no importa la hora ni el día porque depende de su planificación, su disciplina, su entrenamiento y su convicción. Lo de Munúa ya es rebuscar, querer hallar un hilo del cual sujetarse para explicar por qué Liga juega como elefante en pantano.

Lo increíble es que los dirigentes le hacen caso. Aunque quizás esto les convenga porque, si Munúa pierde el sábado, piensan ellos, ya no tendrá más argumentos y deberá irse voluntariamente sin la indemnización por despido intempestivo. Ilusos. Si pierde el sábado, el uruguayo no ha de renunciar, sino que pedirá que mejor se pasen al viernes. Y si Liga pierde el viernes, se solicitará mejor jugar en Ibarra. Y si se cae en Ibarra, se rogará jugar en Cuenca. Y si las derrotas siguen, se pedirá cambiar el color del uniforme, no jugar con elementos nacidos bajo el signo de Capricornio y pedir al público que apaguen los celulares.

Claro que también existe la posibilidad de que Liga comienza a ganar de local, pero no se engañen: si eso ocurre, no será por la graaan visión de Munúa de jugar el sábado, sino simplemente porque se hicieron bien las cosas dentro del campo de juego. Y para eso, el día es lo de menos.