Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Estrada cae por goleada ante Egas, pero el país es el gran perdedor

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Sábado 09 de mayo 2020

Jaime Estrada va perdiendo, y por goleada, en su inoportuna batalla por el poder de la Ecuafútbol que sostiene con Francisco Egas. Luego del golpe de Estado (golpe de estadio, para ser futbolísticos) del 1 de mayo, prácticamente nadie importante lo reconoce como presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. No lo hace la FIFA. No lo hace la Conmebol. No lo hace la Secretaría de Deportes. La Justicia ecuatoriana, que le ordenó a Estrada no realizar el Congreso Extra que avaló el golpe en una rocambolesca sesión de Zoom, mucho menos. Desacatar una orden de un juez, aunque se sostenga que esa autoridad comete un error, es bárbaro.

Sí, debió ser muy duro para Estrada que la Conmebol, este 7 de mayo, le haya enviado una comunicación en la que se lo trata como "vicepresidente" de la Federación y, además, le anuncia que lo investigará por tres infracciones al Código de Ética del organismo sudamericano. En realidad, Estrada y los otros cinco miembros del Directorio que dieron el golpe serán sometidos a disciplina por cargos como "abuso de poder", con una sanción de hasta dos años de suspensión como dirigentes. Y, por esa investigación, no pueden dar declaraciones públicas acerca del tema.

Otro hecho negativo para su causa está en que Amílkar Mantilla, uno de sus aliados en el Directorio, ya no forma parte de la lista de inspectores de la Conmebol, una noticia que deja en claro que la dirigencia sudamericana no tolerará la forma en que se quiso sacar a Egas de su cargo. Mantilla también forma parte de los dirigentes investigados.

Porque ahí está la gran explicación de esta derrota (¿temporal?, ¿habrá alguna reacción?, ¿podrá revertir esto contratando al abogado de Neymar?) de Estrada y sus aliados: puede ser que existan razones muy válidas para cambiar al presidente de la FEF, pero hay formas legales que deben ser aplicadas para evitar este enorme papelón que puede acabar en una intervención de la FIFA. Existe un procedimiento para juzgar al presidente y no se cumplió. Eso es todo. Después del Fifa-Gate, y parece que no ha quedado claro para algunos dirigentes ecuatorianos pese a los ejemplos históricos y dolorosos que vivió el fútbol mundial, es imposible conducirse como si no hubiera ley o si las acciones estuvieran cubiertas por un mágico manto de impunidad.

La derrota, en realidad, es para el fútbol ecuatoriano. Egas, Estrada y sus aliados llegaron a la FEF con el plan de modernizar una estructura que fomentaba la corrupción, el compadrazgo y el verticalismo. No ha pasado ni el 50% del período y ya hemos visto traición, oportunismo, vanidad y un juego sucio en redes sociales donde el debate, o mejor dicho, el desahogo de las pasiones pasó al siempre peligroso plano del regionalismo. En esta época de crisis en que el fútbol debía demostrar su función social, los dirigentes de Ecuador han optado por avergonzar al país entero.

Jaime Estrada, vicepresidente de la Ecuafútbol, junto a Francisco Egas, el presidente de la FEF. En las última semanas ya ha existido un marcado distanciamiento entre ambos directivos. Foto: Archivo/EL COMERCIO

Jaime Estrada, vicepresidente de la Ecuafútbol, junto a Francisco Egas, el presidente de la FEF, cuando eran aliados. Foto: Archivo/EL COMERCIO