La columna expone temas urbanos de las ciudades, las experiencias positivas de las ciudades y sus habitantes, prevención de desastres, la conectividad vial del país y el turismo. Otros artículos del autor: http://bit.ly/bttyJumbo
Betty Jumbo
Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Central, diplomado por la Universidad Andina Simón Bolívar y maestría por la Universidad de Miami (Estados Unidos).  Es periodista desde 1995. Actualmente, es Editora de la Sección Ecuador en El Comercio.

Un ejemplo a seguir lo tiene Galápagos

COMPARTIR
valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 20
Viernes 11 de enero 2019

Galápagos dio un gran paso al declararse libre de la pirotecnia, a través de una ordenanza. No es una decisión por novelería, sino porque en verdad se necesita proteger a las islas.

No es cuento que el ruido de los petardos, cohetes y otros artefactos pirotécnicos causa daños a los animales, los estresa, los desorienta, y también contamina el ambiente.

En Galápagos hay argumentos de sobra para justificar la prohibición del uso de este material, por la gran biodiversidad que tiene, pero que también es muy frágil.

En este avance es necesario que todos se involucren y entiendan, incluidas sus autoridades como los alcaldes, que son los primeros llamados a dar el ejemplo. Que no ocurra lo de Isabela, que a los pocos días de haber sido aprobada la ordenanza se usaron fuegos artificiales y se lanzaron globos, los cuales son muy dañinos en todo sentido.

La máxima autoridad de ese cantón ha dicho en las redes sociales que no fue notificado sobre la disposición, sin embargo, el sentido común dicta que Galápagos es vulnerable y es prioritario cuidar sus especies y su enorme riqueza natural.

Tras insistentes campañas de año tras año, en Guayaquil entendieron claramente que la pirotecnia es de cuidado. Las autoridades, los jóvenes que se sumaron este año a una cruzada y los médicos de esa ciudad están contentos, porque en el inicio de este 2019 hubo menos heridos y de poca gravedad por la manipulación de la pirotecnia durante el último día del 2018.

Esta vez, 11 menores fueron atendidos en dos pediátricos guayaquileños, debido a las lesiones por pirotecnia. El año pasado se reportaron 36 heridos y la mayoría se trató de niños mayores de 10 años. A escala nacional también se presentaron menos casos, se reporta en el balance inicial del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias.

Galápagos pudiera ser el punto de partida para legislar sobre mecanismos para regular la pirotecnia en el resto del país, y que eviten daños a las personas y los animales.