Economía de a pie

Los datos no dice nada por sí solos. Deben convertirse en información.

La política laboral debe incluir al teletrabajo

El Gobierno anunció que desde el 1 de julio pondrá en marcha un plan de retorno progresivo y voluntario a las actividades laborales presenciales y, así, reactivar la economía. Sin embargo, no se explicó el rol que jugará -en esa nueva etapa- el teletrabajo, que ha demostrado ser una herramienta importante en momentos en que la pandemia no ha terminado.

La modalidad de teletrabajo recibió un impulso impresionante durante la pandemia; pasó de 14 500 personas en esta modalidad en febrero del 2020 a 455 133 a mayo del 2021. La proyección es que el teletrabajo continuará siendo importante para un numeroso grupo de empresas en el país, incluso después de la pandemia. El trabajo en casa permite a los empleados ahorrar tiempos y costos en el traslado a la oficina, tener un horario más flexible y compartir más tiempo con sus familias.

Pero la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que también puede conllevar riesgos que deben prevenirse. Entre ellos están el aislamiento, en particular para las personas que viven solas; un aumento en los niveles de estrés o riesgos ergonómicos; mayor carga laboral y de cuidado de los niños y de las personas vulnerables en el hogar, debido al cierre de escuelas y centros de cuidado. Las empresas más pequeñas, además, lidian con la falta de recursos para implementar los cambios tecnológicos que exige el trabajo remoto.

La OIT elaboró una guía práctica para que trabajo desde casa sea eficaz.

(1) La gestión por resultados, que es una nueva forma de trabajar, más autónoma, más flexible y mejor adaptada a las circunstancias y preferencias individuales de los trabajadores; y exige confianza, comunicación efectiva y asignación clara de tareas. Eeste tipo de gestión evitará una sobre carga de trabajo.

(2) Seguridad y salud ocupacional, que incluye la identificación y la gestión de los riesgos laborales. La OIT sugiere dar apoyo sicológico a los trabajadores, permitirles llevar los equipos a casa, apoyo emocional, entre otros.

(3) Fortalecimiento digital de las pymes. La OIT sugiere a los gobiernos entregar ayudas económicas a las pymes para la compra de equipos para el teletrabajo o para capacitación.

(4) Derechos de trabajadores. Garantizar una flexibilidad en los horarios de trabajo, proveer de equipos y la posibilidad de desconectarse del trabajo son claves. En Ecuador aún hay vacíos. Si bien, según la Ley Humanitaria, vigente desde el 22 de junio del año pasado, el empleador debe proveer los equipos para el desarrollo del teletrabajo, el tema ha quedado a un acuerdo entre las partes. El pago del consumo de energía eléctrica e Internet del teletrabajador no está claramente regulado en la Ley.

El Ministerio también dispuso tiempos de desconexión para el trabajador, que muchas veces no se cumple.

Es un buen momento para examinar al teletrabajo, ver qué funcionó bien y qué se puede y debe mejorar para un trabajo remoto más eficiente. Esa evaluación debe contar con la participación de empresas y trabajadores y debe estar basada en su experiencia en la pandemia.