25 de September de 2013 11:13

Miguel Carvjal y su carta a diario Hoy

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El asambleísta de Gobierno, Miguel Carvajal, ha escrito una carta de antología a diario Hoy reclamando por una crónica escrita por Roberto Aguilar.

Básicamente Carvajal plantea que Aguilar no estaba autorizado a publicar, como en efecto lo hizo en su crónica, el contenido de una conversación que él tuvo con otros asambleístas durante el debate del informe sobre el proyecto para la explotación del Yasuní. Según Carvajal esa conversación o supuesta conversación como él dice era privada, pues no hubo entrevista de por medio. Y si era privada, desde el raciocinio de Carvajal, solo podía ser publicada mediante autorización judicial.

La carta es de antología porque el texto es una invitación que raya en lo obligatorio a hacer un par de reflexiones.

Como por ejemplo que suena casi impensable que alguien pretenda que el autor de una crónica,  entendida como la descripción personal de un hecho o momento, deba solicitar una entrevista para incluir lo que escucha.

Pero lo que más impresiona es que Carvajal  aparece como si fuera incapaz de diferenciar entre lo público y lo privado. Cosa que es muy improbable. En la carta el asambleísta sostiene, sin rubor suponemos, que lo que decía en ese momento al que se refiere la crónica de Aguilar era privado y que por eso no podía ser publicado. Es más, imbuido seguramente en el neo querellismo que se ha instalado en el país, insta al diario a que presente la autorización judicial para publicar una conversación que él dice es privada.

De lo que se sabe Carvajal es asambleísta, es decir que tiene un cargo público y recibe un sueldo que proviene de los fondos públicos. Además, lo que supuestamente le decía a sus colegas sucedía en la Asamblea Nacional que es el espacio público donde trabajan los asambleístas.  Y por si fuera poco, esta conversación entre Carvajal y sus colegas sucedía durante una sesión de trabajo que era evidentemente pública. Brutalmente pública.

Y eso es lo más impactante. Que quienes llegaron al poder hace siete años hablando de recuperar lo público confundan de una forma tan simplista lo uno de lo otro.

Resulta tan difícil pensar que alguien que se supone goza de al menos cierto grado de ilustración haya enviado una carta como la de marras, que la única explicación más o menos admisible es que a Carvajal le llegó el texto de la carta desde el Ministerio de la Verdad  con una sumilla que decía “fírmese”. Si no, cómo explicarse esto.

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