COLUMNAS DE OPINIÓN. Artículos de derechos humanos publicados originalmente en la página de opinión de la edición impresa de Diario EL COMERCIO.
Dimitri Barreto P.
Periodista desde 1996. Ha cubierto los efectos del conflicto armado colombiano, la corrupción y la violencia en Ecuador. Licenciado en Comunicación, con un diplomado en la UNAM sobre cobertura del crimen organizado. Macroeditor de EL COMERCIO. @ECdimitri

Crímenes de odio

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Jueves 20 de junio 2019

Agredir, no solo físicamente, a una persona por su nacionalidad, etnia, identidad de género, estado civil, religión... es considerado un crimen de odio en Ecuador (uno a 26 años de cárcel).

Sí. El odio se ha penalizado, pero en el país faltarían operadores de justicia. Ha bastado la sentencia de la Corte Constitucional, que reconoce el derecho de las parejas del mismo sexo al matrimonio civil, para que reflotaran serias manifestaciones homófobas.

¿Matrimonio igualitario? Sí, civil; reconocido como un derecho por la Corte Interamericana de Derechos Humanos; vigente en Colombia, Argentina, Uruguay, Brasil...

El último informe Ecuador del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es claro: El Estado debe “redoblar sus esfuerzos para combatir los estereotipos y prejuicios contra las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales y para garantizar que: se prevengan los actos de discriminación; se investigue, procese y sancione con penas apropiadas a quienes sean responsables de los actos de violencia en su contra de manera eficaz; y se otorgue reparación integral a las víctimas”.

¿Prevenir?, ¿procesar? ¿reparar? Sí. En Ecuador, la homofobia goza de impunidad. Igual que el racismo. El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas lamenta “los estereotipos y prejuicios existentes en la sociedad” ecuatoriana y “la limitada aplicación” de la norma.

Sí. Discriminación sin límite; como la xenofobia. Ha bastado que Perú impusiera un visado a los ciudadanos de Venezuela para vivificar el miedo. 330 000 ya radicados en el país, víctimas de una crisis humanitaria, lo menos que merecen es empatía. El mundo nos mira; el Sistema de Naciones Unidas ha lanzado en Ecuador la campaña ‘Abrazos que Unen’, para la coexistencia pacífica. ¿Y el Estado?

Lo punitivo -imponer visas o pedir cárcel para la Corte Constitucional- es popular, pero eso solo alimenta el discrimen. Señores, no faltan cárceles para frenar el odio, falta educación. Los derechos de los otros no son una limosna.