COLUMNAS DE OPINIÓN. Artículos de derechos humanos publicados originalmente en la página de opinión de la edición impresa de Diario EL COMERCIO.
Dimitri Barreto P.
Periodista desde 1996. Ha cubierto los efectos del conflicto armado colombiano, la corrupción y la violencia en Ecuador. Licenciado en Comunicación, con un diplomado en la UNAM sobre cobertura del crimen organizado. Macroeditor de EL COMERCIO. @ECdimitri

Justicia a puntapiés

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Jueves 15 de agosto 2019

En la primera escena, el hombre detiene la motocicleta y baja para violentar a una mujer que camina con un niño por la calle. Es un asalto a plena luz del día. ¡Repudiable! En la siguiente escena, el asaltante aparece en el suelo, reducido, boca abajo, con las manos esposadas por la espalda. Entonces, un policía que lo captura en flagrancia lo patea en la cara primero, en el cuerpo después. ¡Lamentable!

Sí, la delictividad en Ecuador indigna. Y no es para menos. Hay que mirar las cifras del extinto Ministerio del Interior. Entre enero y junio del 2019, los homicidios se elevaron un 9,40% a escala nacional, frente a igual período del 2018. ¿Homicidios? Sí, crímenes. Nada menos que el indicador más alarmante de violencia, porque a diferencia de los robos, un homicidio no requiere denuncia para que la autoridad lo tome en cuenta: las muertes violentas se registran en morgues y casas de salud. Y crecieron también el robo de carros un 23,81% y el robo a personas un 9,43%; seis de cada 10 de estos últimos se reportaron en la Costa, como el atraco a la mujer, pareja del policía, en Quevedo.

¿Que el policía reaccionó como muchos seres humanos podríamos reaccionar? No. Un policía, un profesional de la seguridad, recibe entrenamiento del Estado para cumplir con el debido proceso y evitar la impunidad; esa es su tarea en la sociedad. ¿Debido proceso? Sí, las reglas que garantizan un proceso judicial justo, sin vulneración de derechos. ¿Impunidad? Sí, los agentes deben saber que cuando se verifica, por ejemplo, que han ejercido tortura, trato inhumano, cruel o degradante, un detenido puede salir libre.

¿Un ‘delincuente’ liberado por un mal procedimiento policial? Sí. ¿Mejor adoptemos delincuentes? No. Señores, la ‘vendetta’ es el camino directo a la destrucción social, en esta orfandad de política de seguridad ciudadana. El Estado debe responder por los infractores, pero en el marco de la Ley y sin hacerse de la vista gorda con sus instituciones. A todos nos compete construir seguridad; empecemos por no echar mano de más violencia.