COLUMNAS DE OPINIÓN. Artículos de derechos humanos publicados originalmente en la página de opinión de la edición impresa de Diario EL COMERCIO.
Dimitri Barreto P.
Periodista desde 1996. Ha cubierto los efectos del conflicto armado colombiano, la corrupción y la violencia en Ecuador. Licenciado en Comunicación, con un diplomado en la UNAM sobre cobertura del crimen organizado. Macroeditor de EL COMERCIO. @ECdimitri

¿El silencio de los inocentes?

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Jueves 26 de marzo 2020

El mensaje del presidente de Ecuador fue claro: “He solicitado al Consejo de Seguridad Pública del Estado (Cosepe), como debe ser, el levantamiento de reserva de la información pertinente, para que el pueblo ecuatoriano conozca los esfuerzos del Estado por garantizar la vida de nuestros compatriotas”.

Aquel 13 de abril del 2018, el representante del Poder Ejecutivo entregaba al país una noticia de muerte, la confirmación del asesinato de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, el equipo de prensa de EL COMERCIO secuestrado en la frontera norte de Ecuador.

La Fiscalía, uno de los actores del Poder Judicial, abrió un expediente para investigar lo ocurrido. Sin embargo, el Estado aún guarda sigilo. ¿Por qué? El Código Orgánico Integral Penal (COIP) precisa el plazo para la “reserva” de una investigación previa: En delitos sancionados con más de 5 años durará hasta “dos años” (artículo 585).

El COIP, a su vez, contempla un castigo de más de cinco años por el delito de secuestro; la pena puede llegar a 22 años si sobreviene la muerte de la víctima (art. 162).

¿Investigación previa? ¿Secuestro? Sí. Jueves 26 de marzo del 2020. Se cumplen “dos años” del secuestro de Efraín, Paúl y Javier en Mataje, Esmeraldas, y el caso sigue en la Fiscalía como ‘investigación previa’.

Señores, lo menos que se espera de un Estado que tiene la responsabilidad de garantizar la vida de sus ciudadanos es transparencia, que no haya impunidad. ¿Transparencia? Sí, por lo ocurrido con 10 víctimas en la frontera en el 2018: Óscar Villacís y Katty Velasco (secuestrados y asesinados); el soldado Wilson Ilaquiche (asesinado); los infantes de Marina Luis Mosquera, Wilmer Álvarez, Jairón Sandoval y Sergio Elaje Cedeño; el equipo de prensa, muertos en un escenario de violencia, donde agentes del Estado chateaban por WhastApp con criminales, permitieron el paso en un control restringido o actuaron solos.

Dos años de hermetismo. Que aquel manejo de la zona de seguridad fronteriza y del secuestro no sean una factura pesada para el Estado.