Derechos Humanos

COLUMNAS DE OPINIÓN. Artículos de derechos humanos publicados originalmente en la página de opinión de la edición impresa de Diario EL COMERCIO.

Dimitri Barreto P.

Periodista desde 1996. Ha cubierto los efectos del conflicto armado colombiano, la corrupción y la violencia en Ecuador. Licenciado en Comunicación, con un diplomado en la UNAM sobre cobertura del crimen organizado. Macroeditor de EL COMERCIO. @ECdimitri

La ‘hora borojó’

La propuesta del alcalde Jorge Yunda de convertir a Quito en “una ciudad viva las 24 horas” debiera servir como prefacio de una política integral de seguridad para la capital de Ecuador. Y eso supone no tanto llenarla de policías y conciertos, sino cambios estructurales.

Sí, eliminar la ‘hora zanahoria’ suena popular. Quito merece el brillo de las grandes capitales. Pero la pirotecnia legal (la ‘hora borojó’ para extender horarios en bares y discotecas) no basta. La realidad es que los restaurantes cierran a las 22:00, cuando de lunes a viernes pueden atender hasta las 02:00 (Acuerdo 0887 del Ministerio del Interior, 2018).

La realidad es que si bien en el primer trimestre del 2019 se redujeron un 24% los homicidios, Quito es escenario de una violencia inusitada: personas heridas antes de ser asaltadas; atracos a conductores en la congestión vehicular; reclutamiento en colegios para trata, pornografía, drogas…

La construcción de una “ciudad viva” supone hacer frente a problemas serios por resolver: la contaminación (hay que recordar que existen dos ríos), la basura (recolección y disposición final), la violencia de género, el desempleo, la xenofobia, la corrupción, la desidia ciudadana…

¿Desidia ciudadana? Sí. Una “ciudad viva” se construye con una política integral de seguridad que aborde el alcoholismo lacerante. ¿Alcoholismo? Sí. La realidad muestra también que el ECU 911 atendió 16 851 emergencias por borrachos en Quito en el primer trimestre del 2019.

Una “ciudad viva” se hace con educación, para no discriminar, por ejemplo; con salud, para tratar adicciones, por ejemplo; con inversión en el espacio público: iluminación, baterías sanitarias, mobiliario, accesibilidad para sillas de ruedas, bicicletas… ¿Y la movilidad? Con su alto costo político, urge modernizar, reordenar y encarar al transporte público: no más buses vacíos en las horas valle.

Quito tiene todo para ser la ciudad inclusiva donde todos quieran vivir, no por la ‘hora borojó’, sino porque ciudadanos y autoridades asumen compromisos con conciencia las 24 horas.