La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz
Gonzalo Ruiz Álvarez
Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Argentina: ¿foto de una sociedad decadente?

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Domingo 18 de agosto 2019

En la tarde del domingo 11 de agosto el fantasma de la paliza que le tributó Alberto Fernández a Mauricio Macri en las elecciones primarias rondaba por las redacciones de los medios. Aun no trascendía pero las cosas se iban poniendo color de hormiga.

Un irónico comentarista hacía apuntes en el programa de radio Mitre: ‘¿Hay algo peor que un país con políticos corruptos? Sí –se contestó– ciudadanos dispuestos a votar por esos políticos corruptos’. Dos personas muy queridas me decían sin titubear: Argentina es el reflejo de una sociedad decadente. Pedí explicaciones: Nada funciona. Los trenes se atrasan (tienen accidentes, recordé entre mí). Los bancos no tienen interconexiones entre sus sucursales y obligan a sus clientes a deambular con dinero, expuestos a la delincuencia. El nivel de violencia y asaltos a mano armada asusta. Muchas calles de Buenos Aires lucen sucias y las veredas, tan lindas y relucientes hace años, son ahora un sendero peligroso de baldosas despegadas, agujeros y excrementos de perro, los amos del siglo XXI en el espacio público y reyes del hogar.

No es fácil explicar las razones por las que aquel granero del mundo de principios del siglo XIX es ahora esa sociedad decadente.

En los 50 afloró la brecha inmensa con la marginalidad de los descamisados. Surgió Perón, de la periferia llegó Evita, para quedarse como ícono inextinguible.

Macri no pudo apuntalar economía de mercado en un país dominado por los sindicatos peronistas. Un trabajador social contaba al periodista Jorge Lanata la confesión de un vecino de un barrio marginal: ‘Mi padre cobró el plan, yo he vivido del plan, mi hijo vive del plan (igual al bono de desarrollo humano). Prima la caridad pública, los pobres son el negocio más rentable para los populismos.

Es probable que el peronismo en su rama actual gane la elección en primera vuelta, su negocio son los pobres y en multiplicarlos e hipnotizarlos, los discípulos del general son expertos. Todo esto es muy triste, decadente…