Análisis internacional

La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz

Gonzalo Ruiz

Gonzalo Ruiz Álvarez

Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Disidencia de las FARC ataca en la frontera colombo-venezolana

La violencia es moneda común. La zona fronteriza entre Venezuela y Colombia ha sido una franja donde el contrabando, el narcotráfico y la trata de personas tienen una suerte de vía libre para su actividad criminal.

Esta vez la noticia surgió en el Estado Venezolano de Apure, limítrofe con el Departamento de Arauca, en Colombia.

Una artefacto explosivo destruyó las instalaciones de los servicios aduaneros de Venezuela. Los despachos de prensa lo atribuyen a la disidencia de las FARC:

La consecuencia del terror y la amenaza fue el desplazamiento de al menos 3000 personas a territorio colombiano. El presidente Iván Duque dispuso alojamiento de emergencia para los desplazados, entre ellos hay 853 niños.

La disidencia de las FARC se enfrenta militarmente al Ejército venezolano por el control de una zona particularmente caliente y donde han imperado las mafias de narcotraficantes, aliados de peligro, como una facción del Ejército de Liberación Nacional( ELN) de Colombia.

El ELN opera con los métodos de insurgencia y secuestros en territorio colombiano en la franja fronteriza y se ha reiterado denuncias de secuestros a ciudadanos venezolanos. Se sabe que esa zona es una de las importante plataformas por donde circula la droga con destino a los mercados internacionales. El ELN da protección a los narcotraficantes y maneja sus propios cultivos, líneas de producción y narcotráfico, según estudios de expertos en terrorismo y tráfico de drogas transnacional.

Cosa similar ocurre en la frontera de Colombia con Ecuador, particularmente en los departamentos de Nariño y Putumayo donde varios laboratorios, rutas de salida de embarque internacional de droga, tráfico de armas y delitos conexos, cunden ante la indefensión y ausencia del Estado colombiano y la poca capacidad de control del Estado ecuatoriano. Tal cual como ocurre en la frontera con Venezuela, al norte.

En la zona fronteriza de Ecuador y Colombia operan varias mafias de narcotráfico asociadas con guerrillas del ELN o disidencias de las FARC. Justamente un grupo delictivo de una de esas disidencias secuestró en territorio ecuatoriano, en la zona de Mataje, a un equipo periodístico de este Diario y lo mató salvajemente en Colombia un tiempo después. Hace 3 años y el dolor perdura.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia depusieron las armas tras un labrado e imperfecto acuerdo de paz y hoy algunos de sus dirigentes son cuadros políticos en el Congreso de Colombia. Otros siguieron delinquiendo y tienen contactos con el narcotráfico.

La Guerra de casi 70 años de las FARC sembró destrucción y muerte y se llevó la vida de más de 250 000 personas en un país lastimado por las violencias internas y luchas asociadas a la política y violencias cruzadas con el crimen , el narcotráfico y el secuestro.

Hoy la disidencia que ataca en Venezuela busca impunidad para controlar territorios y la población civil sigue siendo carne de cañón ante la impotencia o impavidez de ciertas autoridades que pueden actuar como miedosos resignados o cómplices obsecuentes.