Análisis internacional

La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz

Gonzalo Ruiz

Gonzalo Ruiz Álvarez

Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Afganistán: entre el poder Talibán y los terroristas de ISIS

A dos semanas de la toma de Kabul a cargo de los rebeldes del Talibán, Afganistán se sume en el miedo y la incertidumbre.

Un feroz ataque terrorista en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Kabul dejó, al menos, 170 muertos.

Las investigaciones, que en principio hablaron de varias detonaciones, han coincidido en afirmar que fue una sola persona quien se inmoló en el canal que separa el predio aeroportuario infestado de personas que buscan flanquear la pared y entrar el aeropuerto para huir.

Un grupo identificado como un brazo de ISIS se atribuyó el acto terrorista. ISIS (autotitulado Estado Islámico) sembró terror y muerte en Oriente Próximo. Apareció en Iraq, mientras las fuerzas militares de ese país demostraban debilidad, se fue tomando poblados y pozos petroleros y luego se irradió por Siria, para entonces presa de duros enfrentamientos entre el gobierno y los rebelde de distintas facciones. ISIS no tuvo piedad. Mató a mansalva y apenas su fuerza militar parecía apagada hasta que el rescoldo reaparece nuevo atentado criminal con bomba personal.

Una forma brutal de sembrar terror a cargo de ISIS fueron sus decapitaciones a sus prisioneros. Su radicalismo islámico asustó al mundo entero, ahora tan interconectado por las redes sociales y el YouTube. El escalofrío recorrió el cuerpo de las personas que vieron los asesinatos brutales y sangrientos.

Al intentar explicar la causa de la aparición de ISIS en el país asiático, y de forma tan estrepitosa, se interpreta que este es un mensaje tiene múltiples destinatarios: Estados Unidos y Occidente pero también el Talibán, grupo integrista que aparentemente es enfrentado a ISIS, que quiso instaurar en Iraq, Siria y el mundo árabe su propio califato hace pocos años.

Afganistán no es un país árabe pero si comparte con ISIS la misma religión.

La bomba añadió otro debate a la tragedia humanitaria de miles de personas que intentan escapar de Afganistán por el temor al Talibán y sus prácticas de sometimiento a las mujeres a costumbres arcaícas conforme a su radical interpretación del Corán.

Miles de personas han escapado de Afganistán por alguna de las fronteras terrestres desde hace meses. Las personas que vemos en las imágenes recientes son aquellas que llegan desesperadas al aeropuerto de Kabul.

Además, hay personal de organizaciones humanitarias, diplomáticos y periodistas de distintos lugares del mundo que buscan huír en algunos de aquellos que podrían ser los últimos vuelos.

Mientras Occidente abandona a Afganistán la discusión entre quienes claman por que el ejército de ocupación norteamericano no se vaya y los que deploran su intromisión sin haber cumplido el objetivo de pacificación de ese país, será otro tema polémico del tiempo. A la tragedia del desgobierno del Talibán, su amenaza a los derechos humanos se suma ahora otro actor terrorista como ISIS.

La tumba de los imperios también es en este tiempo una tumba de la esperanza de los afganos en otra etapa sombría.