La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz
Gonzalo Ruiz Álvarez
Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Colombia, tan querida, inteligente y violenta

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Domingo 01 de diciembre 2019

Una semana entera de paros y manifestaciones marcaron a Colombia. La ironía perversa de la cúpula chavista llegó con su brisa en forma de huracán.

Muchas leyes que el Presidente Iván Duque pretendía pasar no tuvieron acogida en el Congreso. Para el mandatario, del Centro Democrático, el partido del ex presidente Álvaro Uribe, las cosas no han sido fáciles.
Duque tuvo que lidiar con la brecha heredada de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC y sus complejidades.

Para muchos colombianos lastimados profundamente por una guerra civil de unos 250 000 muertos asimilar el camino de la paz elegido por el ex presidente Santos es una rueda de molino que no se traga fácil.

Tener en bancadas congresales sin haber conquistado ese lugar con los votos de la gente en las urnas sino por fuerza de las circunstancias es un primer problema.

El episodio de Santrich dejó la impresión de que algunos ex guerrilleros la paz no era sino un cobijo para seguir delinquiendo.

La declaración de una disidencia guerrillera de volver al monte a empuñar las armas es otro golpe bajo a la democracia.

Mientras todo eso ocurría en las fronteras con Venezuela y Ecuador las plantaciones de coca siguen allí y los cultivos y la transformación de la mercadería se hace con el resguardo del ELN, ex paramilitares y toda especie de bandas criminales sin que el Estado, pueda detener el negocio siniestro.

Lástima que en un país donde se firmó un acuerdo de paz los asesinatos a dirigentes populares sean pan de cada día.

Hoy se sabe de un nuevo secuestro cerca del valle del Cauca. Una familia marcada por un destino fatal de un ganadero y hacendado, en un episodio parecido hace 35 años. Las FARC lo hicieron entonces. ¿Hoy, quién lo sabe?
Los hechos de esta semana simulan otros brotes en el continente. Duele Colombia, tan querida y violenta, como dijera en Revista Diners hace décadas Aída Sánchez de Fernández, no sabe domeñar su inteligencia.