La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz
Gonzalo Ruiz Álvarez
Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

‘Nicaragua tan violentamente silenciada’

COMPARTIR
valore
Descrición
Indignado 13
Triste 6
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 4
Domingo 11 de noviembre 2018

Nicaragua desapareció de las portadas de los diarios, tampoco está ya en notas periodísticas de segundo orden. Nicaragua es de nuevo solo noticia si un volcán reverbera, mientras la activación que tuvo la protesta popular parece sumirse en una silente quietud.

Un informe de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos arroja nuevos datos, todavía ‘preliminares’ que hacen subir la cifra de víctimas mortales a 535. Más que en informes anteriores y mucho más, a las 199 víctimas que admite el Gobierno represivo del comandante Daniel Ortega.

Los muertos además no son el único dato, la organización cifra en 4 353 los detenidos en las protestas – algunos habrán salido –, se registran torturas y se habla de ejecuciones extrajudiciales, es decir, los muertos no solo cayeron en las protestas, sino que, al más puro estilo de la dictadura somocista que Ortega derrocó en 1979, el Régimen actual emplea los métodos sangrientos y bárbaros de los cuales fueron víctimas varios dirigentes entre ellos, los hermanos Ortega Saavedra. Toda una ironía.

Las protestas surgidas en abril fueron por el anuncio gubernamental de ajustes a la seguridad social, tan desfinanciada como en varios países y el aumento de los años de trabajo, es decir, más años para jubilarse. Las protestas volcaron a las calles a miles de estudiantes y trabajadores y detonaron una reprimida expresión social contra un gobierno que, burlando las normas de la Constitución, forzó y logró la reelección sucesiva.

Por eso es que luego de tan violentos enfrentamientos de tanta represión, al más puro estilo de la dictadura que el sandinismo combatió, con centenas de disidentes en estos casi 40 años desde el triunfo de la revolución popular, esta tensa calma exaspera. Hoy nos olvidamos de Nicaragua, tapados por los Trump, los Bolsonaros y los escándalos de corrupción y el retorno de las derechas extremas.

Nicaragua, parafraseando Julio Cortázar, que la tildó de ‘violentamente dulce está hoy violentamente silenciada.