Análisis internacional

La columna se enfoca en alguno de los más importantes temas de la semana de impacto mundial y latinoamericano. Aspectos políticos y de coyuntura con fuentes de medios internacionales acreditadas. Otros artículos del autor: http://bit.ly/GnzloRuiz

Gonzalo Ruiz

Gonzalo Ruiz Álvarez

Gonzalo Ruiz Álvarez es Subdirector Adjunto de este Diario desde 2008. Ha sido articulista de opinión en EL COMERCIO desde 1991. Dirige el espacio de opinión matutino en Radio Quito y Platinum FM. Ha trabajado en radio y TV desde 1978.

Afganistán: el avance talibán en la tumba de los imperios

La arremetida de los talibanes tiene en su poder a varias ciudades de Afganistán, abandonado a su suerte cuando en abril los Estados Unidos retiraron sus tropas.

Una milenaria historia que vale la pena revisar muestra la compleja trayectoria del poder mundial desde antiguo – es lo que hoy llamamos geopolítica -; BBC Mundo hace un recuento ilustrativo desde Darío I de Persia, pasando por Alejandro Magno o Ghengis Khan. Hasta la caravana de Marco Polo, que atravesó sus áridos y montañosos desiertos para surcar el paso entre Lejano Oriente y Occidente.

En 1919 la independencia se consolidó tras la invasión británica del siglo XIX y en plena Guerra Fría las poderosas tropas soviéticas no pudieron contra los guerrilleros de la libertad. En una década la URSS abandonó el proyecto de control geoestratégico, tras millonarios costos y cuantiosas pérdidas humanas.

El talibán, con similar orígen que los clanes que se disputaban el territorio y el paso de las caravanas de contrabando de bienes materiales y drogas, se apoderó del control con la táctica de la guerra de guerrillas y tomaron ciudades y zonas como Khandahar y la propia Kabul.

El talibán es un poder paramilitar musulmán de orientación sunita, de relativo origen reciente, pero con gran potencial de movilización y operación.

Ni las tropas combinadas de Estados Unidos y la OTÁN o la propia invasión norteamericana fueron capaces de establecer control militar y territorial y el nombre de la tumba de los imperios cobró crédito. Millones en gastos militares, muertes de soldados hacen que el tablero arrugado del ajedrez de Afganistán sea dominado por ninguna de las potencias durante y después de la propia Guerra Fría. La extensa frontera con seis países hacen de esta zona un núcleo clave o quizá por esa misma razón, un platillo tan apetecible como inaccesible.

Los talibanes tomaron el control ayer viernes de las capitales de dos provincias más: Logar y Uruzgan, en el sur de Afganistán, elevando el número de capitales regionales caídas.

Portavoces occidentales estiman que en 30 días Kabul estará aislada y en 90 días puede ser tomada por los talibanes.

Los informes de prensa sostienen que el Presidente del Alto Consejo para la Reconciliación de Afganistán, Abdullah Abdullah, propone un gobierno compartido con el talibán. La noticia se conoció en una cita en Doha, donde se desarrolla una reunión de la Troika Ampliada con la participación de Rusia, China, Estados Unidos y Pakistán. El portavoz talibán, empero, desmiente la posibilidad de compartir el poder.

Las fuerzas afganas no dan más en su resistencia ante los talibanes y tanto Reino Unido cuanto Estados Unidos planifican evacuar a sus connacionales.

El éxodo vuelve a ser historia común como en tantos episodios de este siglo (Venezuela, Siria) y los datos internacionales hablan ya de 390 000 afganos que huyen dejando su pobre tierra atrás como en las viejas historias bíblicas con alguna mula, cabras, unos cuantos pertrechos y la familia y la incertidumbre como único horizonte.