Los artículos tratan sobre hecho noticiosos del ámbito de la economía, emprendimiento y la innovación. Otros artículos del autor: http://bit.ly/pMaldonado Twitter: @pedromal
Pedro Maldonado
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad del Azuay. Es periodista desde el año 2000. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2006. Empezó en la regional Cuenca. Hoy es Editor de la Revista Líderes.

Los gigantes tecnológicos nos espían

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Sábado 17 de agosto 2019

La tecnología no siempre juega a favor del ser humano y en ocasiones puede transformarse en una herramienta de espionaje, más aún hoy en día, cuando se cuenta con una serie de dispositivos que se han convertido en una extensión de la anatomía humana.

Allí están los teléfonos inteligentes, los ‘smart tv’, los sistemas de mensajería en redes sociales o los llamados asistentes virtuales, estos últimos cada vez más populares a escala global.

En las últimas semanas, los temores de que estos equipos y sistemas sean utilizados para escuchar a los usuarios -sin su consentimiento- se confirmaron. Primero fue Google, que admitió que escuchaba las conversaciones de las personas que usan el asistente virtual que viene instalado de fábrica en teléfonos y ‘tablets’. Para este fin, la compañía contaba con “expertos en todo el mundo” que escuchaban y transcribían una parte de los diálogos. La firma asegura que las escuchas se hicieron para mejorar la calidad del servicio.

A esta revelación se suma Facebook, otro de los gigantes tecnológicos. La red social con más de 1 300 millones de usuarios también admitió en estos días que pagó a cientos de subcontratistas para transcribir fragmentos de conversaciones realizadas en su servicio de mensajería. En su defensa la compañía asegura que contó con la autorización de un grupo de usuarios.

Si bien estas y otras firmas tecnológicas han dicho que esas prácticas no se van a repetir, las dudas se multiplican entre quienes usamos estas y otras herramientas. ¿Qué saben de nosotros? ¿Qué uso se le da a la información ‘recogida’ con o sin nuestro permiso? ¿Vale la pena compartir información con tanta frecuencia? ¿Dónde queda la privacidad?

Las nuevas tecnologías, vale insistir, son parte del día adía, son una herramienta de trabajo y de comunicación, pero ante revelaciones como las mencionadas, aumentan las interrogantes. Y la más preocupante es: ¿podemos vivir sin ellas?