17 de enero de 2021 00:00

Satélites para monitorear a los arrecifes

La Gran Barrera de Coral, ubicada en Australia, ha perdido más de la mitad de sus corales desde 1995.

La Gran Barrera de Coral, ubicada en Australia, ha perdido más de la mitad de sus corales desde 1995. Foto: EFE

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

Los arrecifes de coral son una prueba de que el cambio climático existe y de que sus impactos ya son visibles. Estos ecosistemas, que son el hogar de una cuarta parte de todas las especies marinas, están gravemente amenazados por las modificaciones de la temperatura de los océanos.

Para evitar que estos sigan desapareciendo, investigadores de todo el mundo se han unido en una iniciativa que busca monitorearlos desde el espacio. El objetivo es identificar, mediante tomas satelitales, las zonas más vulnerables para crear planes de conservación eficaces y específicos.

El Allen Coral Atlas es un proyecto liderado por Vulcan, una organización filantrópica creada por Paul Allen, cofundador de Microsoft. A pesar de que falleció en el 2018, Allen, quien era un aficionado al buceo, comprometió al equipo a continuar con el programa.

Esta herramienta, que está abierta al público, crea imágenes en alta resolución de los corales, que son obtenidas mediante tecnología satelital. Después, estos datos se procesan y se elaboran mapas detallados de estos ecosistemas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), la información permitirá a los científicos, y a las personas en general, observar cómo va cambiando la salud de los arrecifes con el paso del tiempo. La herramienta busca visibilizar el impacto de las diferentes agresiones a estos ecosistemas.

Uno de los principales fenómenos que se muestra es el blanqueamiento de los arrecifes. El Pnuma explica que esto ocurre cuando los corales experimentan estrés a causa de factores como la contaminación o el aumento de la temperatura del agua.

En ese momento, expulsan unas algas microscópicas llamadas zooxantelas, que son las responsables de proveerles de alimento y oxígeno. Cuando estos organismos salen de los tejidos del coral, se produce el fenómeno conocido como blanqueamiento, por el que estos animales adoptan otra tonalidad en su estructura.

Uno de los casos más conocidos es el de la Gran Barrera de Coral, en Australia. Datos del Instituto de Ciencias Marinas de ese país revelan que este ecosistema ha sido afectado por cinco blanqueamientos masivos, causados por el cambio climático, entre 1998 y 2017.

Otro análisis del Centro de Excelencia para el Estudio de los Arrecifes de Coral, publicado en octubre del 2020, demuestra que la Gran Barrera ha perdido más de la mitad de sus corales desde 1995.

Según el Pnuma, la mayoría de los arrecifes del mundo todavía no ha sido cartografiada. Este organismo está capacitando a los funcionarios de Estados costeros en el uso del atlas. Se espera que hasta mediados de este 2021, el proyecto logre mapear todos los arrecifes del mundo.

Alex Hearn, investigador y profesor de la Universidad San Francisco de Quito, explica que la tecnología cada vez está ayudando de mayor forma a comprender el comportamiento de los ecosistemas y de sus organismos.

Además de este atlas, Hearn dice que existen otras herramientas relevantes, como los satélites de la NOAA, que permiten medir parámetros físicos de ciertas zonas. Los sensores remotos muestran la temperatura superficial del mar o el comportamiento de las corrientes marinas.

La red Argos es otro sistema satelital que se utiliza para monitorear el movimiento animal. Este recibe las señales que emiten las marcas de los ejemplares y estima su posición.

En Ecuador, en Galápagos se llevan a cabo programas con drones desde el 2017, para el estudio de especies marinas y ecosistemas terrestres.

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