Texto y contexto crítico es un espacio de ideas libres sobre la política nacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/jImbaquingo
Jorge R. Imbaquingo
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Knight Fellow Stanford University 2012. Es periodista desde hace 23 años. Colabora con el Grupo EL COMERCIO desde el 2016 como Editor de Ciudad. Actualmente ocupa el cargo de Editor Político.

Que sean claros los motivos

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Miércoles 28 de octubre 2020

Parecería que fuera muchísimo tiempo, desde hoy hasta el 7 de febrero, pero con la velocidad con la que se dan los acontecimientos electorales, las votaciones se vienen raudas. Ante eso, que la aprobación de las listas de candidatos para la Asamblea sea a cuentagotas hace que esta etapa tenga especial interés.

En Guayas, 12 organizaciones políticas han sido calificadas por la Junta Provincial para presentar candidaturas en los cuatro distritos de esa provincia. Mientras que en Pichincha apenas hay cuatro listas que han asegurado su presencia en la papeleta, según datos recabados por este Diario.

Pero no solo es cuestión de rapidez. Existen otros parámetros no menos importantes. Por una parte está el hecho de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ni sus delegaciones tienen en línea la información de las listas aprobadas con sus respectivos integrantes. Esa información no está sistematizada y, cuando es entregada, el ente electoral informa solo el nombre de la organización política que logró la aprobación, pero no identifica a los candidatos, dato importante porque una vez que los postulantes logran esa inscripción inmediatamente adquieren la inmunidad electoral.

Si ese tipo de acciones son cuestionables, en una época en la que toda información debe ser facilitada a través de la web, el hecho de que en plena época de inscripciones se estén cambiando presidentes de las delegaciones provinciales electorales lo es más. Esto es algo que ha pasado en las juntas de Azuay, Santo Domingo de los Tsáchilas y Orellana.

No está demás decir que estos funcionarios, que se encargo del tema operativo de las elecciones, deben dejar de lado posiciones personales y/o políticas y tienen actuar con el rigor de lo establecido para sus funciones. De ahí que, si se dan movimientos en esos puestos, simplemente se afecta a la transparencia de toda lid de carácter electoral. Y si se dan los cambios, deben ser claros los motivos para evitar cualquier duda de que con ese movimientos se pudiera beneficiar a alguien.