Es una columna que analiza la situación y los desafíos de las empresas, las pymes y los emprendimientos en el contexto económico ecuatoriano e internacional. Otros artículos del autor: http://bit.ly/xBasantes Twitter: @XAVIERBAS
Xavier Basantes
Lic. en Comunicación, U. Central. Posgrado en periodismo en U. Andina y diplomado en gestión empresarial del Tec de Monterrey. Periodista económico. Del 2009 - 2016, Editor de LÍDERES. Exeditor de El Comercio TV; ahora Macroeditor de Proyectos Multimedia.

Personas naturales y microempresarios

COMPARTIR
valore
Descrición
Indignado 4
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 2
Sábado 16 de enero 2021

La Ley de Simplificación Tributaria, aprobada en 2019 y en ejecución desde el 2020, se ha convertido en un dolor de cabeza para miles de personas naturales que fueron incorporadas en el denominado Régimen Impositivo para Microempresas. Según información oficial, en ese catastro constan 1,03 millones de contribuyentes, de los cuales el 91% es contribuyente del tipo persona natural.

Uno de los objetivos de la ley, que incluso lleva su nombre, el de la ‘simplificación’, no se cumple a decir de quienes la cuestionan porque hoy deben presentar, al menos, dos declaraciones de impuesto a la renta al año.

La obligatoriedad que establece la norma también tiene observaciones porque muchas personas, en algunos casos por desconocimiento de la ley, consideran que no deben ser parte de este registro. Como parte de los argumentos para cuestionar esta disposición es la situación en la cual desempeñaron sus actividades productivas en el 2020. Es decir, en pleno año de pandemia y en donde las pérdidas se han multiplicado.

Además, se señala que no podrán acogerse al Régimen aquellas personas naturales cuya actividad económica sea la prestación de servicios profesionales. Sin embargo, hay contribuyentes que pese a cobrar por la prestación de servicios se encuentran en el catastro de microempresas. Todo un lío.

Especialistas tributarios mencionan que una de las opciones para salir de este enredo sería derogar la Ley y aprovechar el anuncio del Gobierno, de emprender en una nueva reforma tributaria, para corregir estos inconvenientes que se han detectado hasta la fecha.

Si se acogen estas observaciones se debiera impulsar un mejor análisis técnico, para que se pongan en vigencia normas que alienten el desarrollo de las mipymes y de los profesionales, y además se cumplan las obligaciones con el Estado. El único riesgo que se corre es que, en el marco del juego de ofertas de los candidatos, este tema termine siendo una herramienta política para captar votos y al final el remedio resulte peor que la enfermedad.