Un espacio para hablar del bienestar que genera la práctica del ejercicio y la alimentación saludable en nuestro día a día. Aquí no hay espacio para solo el atún y la lechuga.
Paola Gavilanes
Licenciada en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Colabora con Grupo EL COMERCIO desde el 2007. Trabajó en la sección Deportes, Tendencias y Construir. Ahora escribe sobre BIENESTAR. Deportista aficionada y amante de la comida hecha en casa.

¡En el fondo quisieras ser flaca!

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Jueves 29 de octubre 2020

Por un momento creí que lo habíamos superado, que la guerra entre las flacas y las que no lo son había terminado. ¡Me equivoqué! Con gran tristeza leí –esta semana- el mensaje que una mujer de contextura delgada le dedicó a una de las personas que sigo en Instagram. Ella es una chica extrovertida, que ama cocinar y bailar, pero que a diario intenta superar un episodio de depresión y ansiedad crónica.

En resumen, le dijo que su retórica sobre la aceptación del cuerpo en todos sus colores y formas es solo un escudo para ocultar su verdadero deseo: ser flaca.

¿Sabían ustedes que hay personas delgadas con triglicéridos altos, por ejemplo? Muchos hombres y mujeres creen que la gente delgada es inmune a ciertas enfermedades, pero lo cierto es que hay flacos y flacas que también tienen diabetes e hipertensión.

Hay personas de huesos anchos –como dice mi hermana-, en cambio, que sacan 100/100 en sus exámenes de laboratorio y que corren maratones.
Por eso, más allá de buscar el cuerpo que unas cuantas personas nos dicen que es el adecuado, deberíamos preocuparnos por lograr un armazón y mente saludables.

Si nos aceptamos celebraremos cada resultado que consigamos en el gimnasio, en la pista atlética o sobre una bicicleta. En cambio, si vivimos comparándonos jamás estaremos conformes con nada de lo que veamos en nuestro espejo.

El bienestar y la estética no siempre son sinónimos. También hay personas delgadas con problemas de salud. Foto: Pexels.

El bienestar y la estética no siempre son sinónimos. También hay personas delgadas con problemas de salud. Foto: Pexels.

Yo, por ejemplo, soy una mujer de contextura media delgada (risas). Hago ejercicio con cierta frecuencia e intento mantener una dieta equilibrada, pero ¿adivinen qué? Unos exámenes de sangre recientes revelaron que tengo los glóbulos blancos bajos. Comprobado entonces que ser talla S o M no te libra de ciertas dolencias y que tampoco es sinónimo de ser saludable. Es más, es posible que la búsqueda del cuerpo ‘ideal’ desencadene una serie de trastornos que, con seguridad, terminarán alternado nuestra salud mental.

Hay gente que cuenta todas las calorías que consume en el día. Hay personas que se privan de un pedazo de pastel o de pizza o que cuando los comen corren al baño para vomitar. Las más extremas recurren a métodos invasivos: lipoesculturas, mallas linguales, pastillas, etc. La lista de agresiones es larga.

El riesgo de caer en alguna de esas alternativas existe y por eso también es importante medir nuestras palabras. Cada persona libra sus propias batallas y con ellas tienen más que suficiente. Es momento de ampliar nuestra mente y de aceptar que los cuerpos saludables vienen en diferentes presentaciones.

Eso sí, es importante recordar que está más que comprobado que tenemos más oportunidades de enfrentar enfermedades cuando nos activamos a diario, cuando comemos variadito y en las porciones adecuadas y, por supuesto, cuando estamos en paz con nosotros mismos.

¿Qué opinan ustedes?

Los leo en pgavilanes@elcomercio.com