Este es un espacio en el que se exhibirán ideas y reflexiones sobre libros, arte y series de televisión. Parafraseando a Jorge Luis Borges: Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído y lo que he visto Twitter: @itoflores84
Gabriel Flores
Licenciado en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Colabora con grupo EL COMERCIO desde el 2014. Escribe para la sección Cultura e Ideas.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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Miércoles 20 de enero 2021

En la forma, el 2021 que imaginó el escritor estadounidense Philip K. Dick en ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ (1968) es distinto al que vivimos en la actualidad. En el fondo, su historia interpela nuestra existencia con la misma fuerza que la Guerra Mundial Terminus arrasó con la mayoría de la especie humana en la Tierra.

La trama, que ha inspirado a películas como ‘Blade Runner’ y ‘Blade Runner 2049’, cuenta un día en la vida de Rick Deckard, un cazarrecompensas cuyo nuevo trabajo consiste en eliminar a un grupo de Nexus-6. La complejidad de esta tarea radica en que el nuevo modelo de androide que persigue posee la habilidad de confundirse fácilmente con los seres humanos.

La existencia de los Nexus-6 plantea una interrogante que aún tiene eco en el 2021 de la no ficción, ¿qué es lo que realmente diferencia a los seres humanos de cualquier otra especie? En su época, la tecnología que conocemos estaba en ciernes, sin embargo, Dick tuvo la certeza de que en algún punto de la historia, las máquinas iban a superar con facilidad la inteligencia humana.

Esa es la razón por la que la descartó como medida de diferenciación y apostó por la empatía. En la lógica aprendida por Rick Deckard esta aparece como el último recurso que tienen los seres humanos para establecer si alguien es o no un androide. Si todas las preguntas del test que él aplicaba fallaban sabía que siempre podía contar con un comodín, la pregunta en la que mencionaba el maletín con piel de bebé.

Por intermedio de Deckard, Dick también ahonda en las necesidades reales de alguien que vive en un mundo rodeado de polvo radioactivo, climatizadores de ánimo y personajes mesiánicos que aparecen en la televisión. ¿Qué es lo que más anhela una persona que sobrevive a la Guerra Mundial Terminus? El sueño de Deckard es convivir con un animal de verdad y no con la oveja eléctrica que tiene en su terraza.

Dick, a través de una visión realmente futurista -si pensamos que en la década de 1960 los estudios sobre la inteligencia artificial estaban comenzando-, hurga en las relaciones que se podrían entablar entre un ser humano y un androide humanoide, como Rachael, una Nexus-6, con la que Deckard logra empatizar, hasta el punto de perdonarle la vida.

Asimismo, plantea la importancia que tiene para los seres humanos la vida en sociedad y lo contraproducente que puede ser resignarse a un confinamiento permanente. La idea de que ningún hombre es una isla y de que todas las vidas, de alguna forma son una, aparecen una y otra vez, mientras el protagonista se enfrasca en la cacería de la nueva generación de androides.

Si, como dice la RAE, la empatía es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos, está claro que la trama de ‘¿Sueñan los androides con ovejas?’ conecta con nuestra realidad, sobre todo, si pensamos en lo poco empáticos que hemos sido durante el último año.

La falta de empatía ha estado presente en líderes, que han ninguneado la pandemia, pero también en las personas que han organizado fiestas clandestinas, las que han promovido teorías de la conspiración, o las que simplemente se han acostumbrado a salir a la calle sin mascarilla.