Este es un espacio en el que se exhibirán ideas y reflexiones sobre libros, arte y series de televisión. Parafraseando a Jorge Luis Borges: Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído y lo que he visto Twitter: @itoflores84
Gabriel Flores
Licenciado en Comunicación Social por la U. Central del Ecuador. Máster en Literatura Hispanoamericana y Ecuatoriana por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Colabora con grupo EL COMERCIO desde el 2014. Escribe para la sección Cultura e Ideas.

'El vuelo de la tortuga'

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Viernes 18 de septiembre 2020

Iván y Francisco son dos jóvenes que han vivido la soledad y el abandono desde que eran niños. Primero fue su padre, que los dejó por una nueva familia y después su madre que emigró a España, durante la crisis económica que vivió el país hace 20 años. Durante un tiempo, su abuelo intentó suplir sus carencias afectivas pero también los dejó. A Iván, el mayor, lo ha mantenido vivo, más que nada, su instinto de supervivencia, a Francisco, el menor, un sueño: viajar a España para buscar a su madre.

Iván y Francisco son los protagonistas de 'El vuelo de la tortuga', la novela con la que Ernesto Carrión ganó el Premio Miguel Donoso Pareja 2019. En este libro, que se acaba de publicar bajo el sello de la editorial Cadáver Exquisito, el escritor guayaquileño ahonda en las consecuencias sociales que dejó el fenómeno migratorio de finales del siglo pasado, en la vida de miles de familias ecuatorianas.

Carrión apuesta por una narración que conjuga el realismo y la poética para mostrar al lector cómo crecieron los hijos de padres migrantes que un día llegaron a España y se olvidaron de la familia que dejaron atrás. Sabemos, por las crónicas periodísticas y las investigaciones académicas, que frente al abandono de sus padres muchos de esos niños terminaron suicidándose, unos como Iván apostaron por la resignación y otros como Francisco, por el silencio y el sueño de ser ellos los que vayan al encuentro de su ser querido.

En 'El vuelo de la tortuga', hay un doble fenómeno migratorio: Por una parte hay personajes que dejan un lugar por otro. Yolanda, la madre de Francisco e Iván, migra de Ecuador a España, Caupolicán Falconí, el abuelo, migra de Riobamba a Guayaquil y Wong, el único amigo de Francisco, migra de China a Ecuador. Por otro lado, Francisco decide dejar de hablar, para migrar a un mundo donde el silencio le permita planificar el reencuentro con su madre. Lo hace, en medio de una ciudad caótica y llena de ruido.

Como en otras novelas de Carrión como 'Ciudad Pretexto' o 'Incendiamos las yeguas en la madrugada', en 'El vuelo de la tortuga' Guayaquil aparece como una especie de personaje secundario. El autor se aleja de la imagen de la postal turística para mostrar una ciudad llena de realidades complejas, como la de los niños y jóvenes que se dedican al reciclaje de basura en el centro de la ciudad, a cambio del menú con el que logran sobrevivir en la calle: pan y una dosis de cemento de contacto para inhalar.

Guayaquil es vivido y pensado a través de los protagonistas de esta historia. En un pasaje del libro Iván, mientras recuerda a su madre reflexiona sobre los distintos procesos migratorios internos que han atravesado a esta ciudad a lo largo de su historia. "En este puerto no hay blancos, ni desde la época de la colonia. En este puerto lo que han es un jodido remiendo de negros, serranos, orientales, campesinos costeños, libaneses, italianos y chinos, pero sobre todo lo que hay es el puro cholo mestizo".

Dentro de los procesos migratorios que aparecen a lo largo de la novela también está presente, a manera de metáfora, el de las tortugas que llegan cada año a las costas de Ecuador para anidar y que después de décadas de haberse alejado volver al lugar en el que nacieron. Cuando Iván era niño su padre le regaló una tortuga a la que le hubiera gustado enseñarle a volar, antes de soltarla desde el balcón del noveno piso en el que vivía. Lo mismo le hubiera gustado hacer con Francisco, antes de que la migración de su madre lo llevara a vivir, como le sucedió a muchos otros niños, en la desesperanza y soledad más absolutas.