Lo que otros callan por temor o timidez, aquí se lo dice sin anestesia. Es comentarista de fútbol de EL COMERCIO.
Alejandro Ribadeneira
Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central. Es periodista desde 1994. Colabora con el Grupo El Comercio desde el 2000 y se ha desempeñado en diversos puestos desde entonces. Actualmente ocupa el cargo de Editor Vida Privada.

Gabbarini y los famosos servicios relevantes

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Miércoles 27 de enero 2021

La reciente nacionalización del arquero argentino Adrián Gabbarini, que juega en Liga de Quito, ha desatado una serie de comentarios que merecen unas reflexiones.

1. ¿Se lo merecía?
La nacionalización de un extranjero es algo que va más allá de los méritos subjetivos que tengan los hinchas. Toda persona debe cumplir con un trámite y con los requisitos que exige la Ley. Ese es el único mérito que existe. Si el beneficiado tiene hijos nacido en Ecuador, hace negocios acá o es parte de una cofradía popular que mueve millones de dólares es indiferente, materia de chismes de Twitter; lo importante es cumplir el trámite.

2. Los atajos de los jugadores... y de los dirigentes
El problema está en que los jugadores de fútbol, sobre todo los que están en clubes importantes, tienen un atajo llamado “servicios relevantes” que está en la Ley. ¿Y qué son los “servicios relevantes”? Son, simplemente, los que el Presidente de la República considere según su buen juicio, y punto. La Ley no obliga al Primer Mandatario a dar una explicación. Basta con que firme el decreto bajo ese criterio. Esto causa controversia pues da la impresión de que por el arbitrio de esos “servicios relevantes” se cometen injusticias y se creen ciudadanos de diferentes categorías. Entre los mismos futbolistas, no todos se han nacionalizado mediante la figura de los “servicios relevantes” sino que han obtenido el beneficio luego del proceso legal correspondiente. Esto también desvaloriza las acciones “relevantes” que pueda haber realizado un científico, un artista o un inversionista. Al dejarlo en el plano de la subjetividad, su aplicación se presta a suspicacias.

3. El valor de la nacionalidad
Por el abuso de los “servicios relevantes”, también se ha creado la idea de que ser ecuatoriano vale poco, cuando en realidad es una condición muy importante. El fútbol, como ya lo hemos escrito, tiene una función social que a veces queda en entredicho por los intereses particulares de los empresarios de ese deporte. Ejemplos sobran. En el caso de Gabbarini y de otros jugadores, el objetivo primario es liberar cupos de extranjeros en el torneo, una asunto entre lo financiero y lo deportivo. Luego puede estar lo humano y lo afectivo, pero los clubes impulsan la nacionalización para organizar sus plantillas. Por el otro lado, para un extranjero es conveniente nacionalizarse si con eso conserva su empleo, algo que a veces también olvidan los hinchas con exceso de Twitter: es un recurso para seguir ganándose la vida.

4. ¿Cómo solucionarlo?
Quizás una salida sea prohibir a los clubes la alineación de jugadores nacionalizados (sin cupo de foráneo) que no hayan vivido en Ecuador al menos cinco años, la misma consideración de tiempo que tiene la FIFA con respecto a la convocatoria de los nacionalizados en las selecciones. Con eso, habría un límite razonable para todos y se evitaría que el peso de los clubes grandes se imponga al de los pequeños. También habría que reformar la Ley para enfocar qué es un “servicio relevante”, y así habría un equilibrio entre el derecho de los clubes a contratar extranjeros y el derecho de los extranjeros a seguir trabajando en el país utilizando las herramientas de la Ley, sobre todo de aquellos que se instalan aquí y que han decidido ser compatriotas de nosotros.

Adrián Gabbarini, arquero de Liga de Quito, durante un entrenamiento. Foto: LDU

Adrián Gabbarini, arquero de Liga de Quito, durante un entrenamiento. Foto: LDU